La lotería navideña ha desvelado en Motril (Granada) casos de intuición, otros de honradez y que la constancia tiene premio, ya que la empresa Motrileña de Frutas llevaba más de 20 años abonada al 55.469, dotado con el segundo premio y que ha dejado 30 millones de euros.

Uno de los trabajadores de esta empresa, Diego Muñoz, compró a las 7.00 horas de hoy "y fiado" a su jefe el último décimo que quedaba porque, según ha confesado a Efe, tenía "el presentimiento de que iba a tocar", y con él en sus manos se ha pasado la mañana "cantándolo como los niños de San Ildefonso".

Poco antes de enterarse por la radio de que le habían tocado 100.000 euros, que compartirá con su hermana, estaba tomando café "muy nervioso, con los pelos de punta", porque estaba convencido de que le iba a tocar un premio en el único décimo que juega en este sorteo.

El ejemplo de honradez lo ha dado el propietario de Motrileña de Frutas, Francisco Martín, quien después de saber que tenían el segundo premio llamó a uno de sus clientes, Francisco Cabrera, para decirle que le habían reservado un décimo porque tradicionalmente lo compraba, aunque este año ni lo había pedido ni pagado.

Cabrera, emocionado, le ha regalado un billete para el sorteo de El Niño, porque "se merece ganar diez veces más, porque hay gente honrada, muy poca, pero queda y aquí está la muestra", ha dicho a Efe.

Este agraciado por honradez llevaba "una pila de años jugando a este número", pero este año olvidó reservarlo y pagarlo, por lo que no esperaba verse tocado por la amistad y la suerte.

La empresa Motrileña de Frutas llevaba más de 20 años jugando al 55.469 por Navidad, que les traía un lotero de la localidad granadina de Lentejí y que este año adquirió en la administración número 97 de Barcelona.

En las naves de este centro, la alegría, la fiesta y el cava inunda cada rincón porque el dinero está muy repartido y servirá a la mayoría de los agraciados para "pagar hipotecas", "tapar agujerillos" o "hacer un viajecito", pero ninguno dejará de trabajar.

La venta de este número entre trabajadores, clientes y amigos era una tradición en esta empresa, por lo que incluso a quienes ya no forman parte de su plantilla se les reservan los décimos.