Vistas del centro histórico de Gante
Vistas del centro histórico de Gante M. Castejón

Si buscas una ciudad ideal para perderte dos o tres días, huir de la rutina y disfrutar con los cinco sentidos, Gante, la capital de la provincia de Flandes Oriental en la Región Flamenca de Bélgica, es una opción inmejorable.

Acogedora y cuidada al detalle, a poco más de media hora de Bruselas y también de Brujas, ofrece todo lo que puedes buscar en un viaje: arquitectura espectacular, historias y leyendas increíbles, una gastronomía con lo mejor de los quesos, cervezas y productos típicos belgas, y la tranquilidad de una ciudad peatonal en todo su centro histórico, que permite disfrutar tranquilamente y sin prisas, de cada uno de sus rincones a pie o en bicicleta.

Cómo llegar

Si tu llegada es desde el aeropuerto de Zaventem, al norte, deberás desplazarte en tren, la opción más cómoda y rápida, desde la estación que se encuentra bajo el mismo aeropuerto, en dirección a la estación de Gent Sint Pieters. Si por el contrario, te desplazas desde Charleroi, el autobús que conecta el aeropuerto hasta la estación de tren de Gent Sint Pieters, hasta en nueve ocasiones por día, es la opción más directa.

La gran mayoría de lugares de visita imprescindibles se concentran en el centro de la ciudad, una estampa impactante que nos traslada a épocas medievales. Para recorrer la ciudad y visitar sus monumentos, hacerse con una CityCard es la mejor opción. Con ella ahorras y te olvidas de pagar entradas, ya que tienes incluidos los viajes en tranvía, la entrada a los principales monumentos, un paseo en barco y el alquiler de una bicicleta. Puede adquirirse en los hoteles o en las oficinas de información turística y su precio es de 30 euros para 48h o de 35 para 72h.

Lugares y visitas imprescindibles

Desde el puente de San Miguel puedes contemplar las tres principales torres de la ciudad, la Catedral de San Bavón , la Iglesia de San Nicolás, y Belfort, un espectacular campanario gótico que demostraba el poder de la ciudad y que corona un dragón, símbolo de Gante, desde el año 1377. A la derecha, la Iglesia de San Miguel que le da nombre.

También desde este puente puedes disfrutar de las vistas a los dos puertos medievales de la ciudad, espectaculares el Graslei y Korenlei, punto de encuentro y lugar desde el que puedes realizar una travesía en barco de aproximadamente unos 40 minutos de duración. Diferentes compañías la ofrecen a un precio que ronda los 7 euros, pero con la CityCard tienes un paseo incluido.

La Catedral de San Bavón, escenario del bautizo de Carlos I de España, guarda en su interior joyas de valor incalculable, pero la principal de todas y la que centra todas las atenciones es La adoración del Cordero Místico, considerada una de las obras maestras de la pintura flamenca de los hermanos Van Eyck, Jubert y Jan, en 1432. Para entrar a ver el original, hay que acceder a la capilla Vijdt. El precio es de 4 euros si no tenemos la CityCard. La entrada a la catedral es gratuita y está abierta durante todo el año.

No olvides contemplar también una de las obras maestras de Rubens que alberga, la Entrada en el Monasterio de San Bavón , en la que el pintor utilizó su retrato para dar imagen al santo. La catedral posee también un espectacular órgano, de los más grandes de Europa, que funciona en ocasiones especiales, una cripta del siglo X en el sótano y un impresionante púlpito de roble madera y mármol.

Prácticamente al lado de la catedral, podemos subir al Campanario Municipal, Belfort, y disfrutar de las maravillosas vistas de la ciudad que esta torre de 90 metros de altura, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, nos deja admirar coronada por un dragón, guardián de la ciudad desde 1377.

Fue construida como símbolo del poder de la ciudad de Gante. Dentro se puede observar su monumental campana llamada Roland como el caballero medieval que avisó a Carlomagno de peligro con su trompeta, la torre fue cárcel durante algún tiempo. El edificio que está junto al campanario es la Lonja del Paño. No dejes de escuchar o preguntar sobre la leyenda de Mammelokker. En un anexo a la torre que se añadió como cuarto de guardia para la cárcel de la ciudad encontramos representada en forma de escultura esta historia del prisionero Cimo, condenado a morir por inanición, que sobrevivió y obtuvo la libertad por compasión del rey gracias a las visitas de su hija Pero, que le amamantaba durante su estancia.

El Castillo de los Condes de Flandes

No podemos abandonar Gante sin admirar el espectacular Castillo de los Condes de Flandes. El Castillo de Gravensteen es una inmensa fortaleza del siglo XII que puedes encontrar en medio de la ciudad. Antigua sede del tribunal del Consejo de Flandes, fue lugar de torturas y ejecuciones, por este motivo en la actualidad alberga un museo de instrumentos de tortura y armas que no te dejará indiferente. Si tienes ocasión de escuchar una visita guiada, podrás disfrutar escuchando algunas de las historias sobre la invasión del castillo por parte de los habitantes de la ciudad, la última en 1949 por parte de los estudiantes con motivo de la subida del precio de la cerveza. En la actualidad también acoge celebraciones privadas como banquetes de bodas o fiestas privadas.

Desde sus miradores y la torre del homenaje pueden observarse unas vistas del centro de la ciudad realmente sensacionales. Aunque es una de las preguntas que todos los españoles hacemos al conocer el castillo, no fue aquí donde nació Carlos I de España, sino en el Prinsehof o Corte de los Príncipes. Es el barrio que puedes buscar justo detrás del castillo, en el que encontrarás lo poco que queda de esta residencia, además de la estatua que la ciudad de Toledo regaló a la de Gante.

Puedes completar la visita con los museos más cercanos. En la ciudad, el STAM, o Museo de la Ciudad de Gante, y el Design Museum Gent, o con la línea 1 de metro, en dirección a la estación Gent Sint Pieters, en Citadel Park, puedes encontrar el Museo de Bellas Artes (MSK) enfrente del Museo de Arte Actual (SMAK).

Gastronomía local

El chocolate y los dulces en Gante merecen una mención especial. Con fama internacionalmente conocida, sus pralinés, bombones y todo tipo de formatos tienen un protagonismo en los numerosos establecimientos especializados en la ciudad.

Puesto de dulces en el centro de Gante

Los cuberdons o narices de Gante son otro de los dulces locales reconocidos como producto regional belga que encontrarás por todas partes. Realizados con azúcar y con almíbar en su interior, los más típicos son los que tienen sabor a frambuesa, aunque puedes encontrarlos con multitud de sabores.

Durante todos los jueves del año Gante se vuelve una ciudad vegetariana, como motivación a un estilo de vida saludable y de cuidar el medio ambiente. Aún así, la ciudad tiene lugares en los que disfrutar de manjares locales como la Lonja del Pescado o de la Carne, edificios medievales que merece la pena visitar para disfrutar de especialidades como el Kop, o el Ganda Ham, jamón curado belga, con un licor de flores como el Roomer o una de las muchísimos tipos de cerveza que puedes encontrar en su carta, muchas de ellas con nombres o alusión a las leyendas o hechos históricos locales.

En sus numerosos locales y restaurantes podrás disfrutar de su rica gastronomía con diferentes guisos de carne, por supuesto con patatas fritas. Callejeando puedes encontrar también establecimientos en las que disfrutar de quesos tradicionales como sus quesos azules o el Flandrien, reconocido internacionalmente y ganador en dos ocasiones de los World Cheese Awards. Quedarás maravillado por el detalle y decoración de los locales y escaparates.

Reserva un día para cenar en el Holy Food Market, un lugar espectacular, antigua Abadía, que ofrece multitud de opciones de comida internacional y donde se puede disfrutar de una copa entre amigos.

Ciudad de la luz

Un motivo añadido para disfrutar y visitar Gante en invierno es su Lich Festival o Festival de la luz. Desde hace cuatro años la ciudad se vuelca y se implica por completo en conseguir superarse en cada edición, y se nota. Concursos, artistas locales, colegios, la Universidad de Gante, todos aportan para llenar de vida las calles de la ciudad. Espectáculos impactantes como video mappings trabajados para dejarte con la boca abierta, se combinan con obras que muestran la belleza en lo sencillo y otras que enganchan invitando a interactuar al espectador. Pero todas con un denominador común: la luz.

En la edición de este 2018, celebrada del 31 de enero al 4 de febrero, han participado 36 creaciones en un recorrido de 6’6 kilómetros que han visitado 835.000 personas. Ha durado un día más que las tres ediciones anteriores y el recorrido se ha ampliado desde el centro y el barrio de las artes para iluminar la historia industrial de Gante.

Si visitas la ciudad fuera de las fechas del festival, Gante te sorprenderá igualmente por su luz al anochecer. Premiada en dos ocasiones, la ciudad tiene diseñado un plan integral de iluminación para el casco antiguo extendido desde 2010 a barrios periféricos que no te dejará indiferente. Una ciudad de cuento de hadas para quedarse y no ver de paso, adentrarse en su tranquilidad y ambiente y dejarse envolver por su encanto medieval combinado a la perfección con un aire moderno y cosmopolita.