Un padre y un hijo de Utrillas han hecho realidad el popular dicho "un hijo cuesta un riñón", al ser protagonistas del primer trasplante de riñón de donante vivo realizado en Aragón, gracias al cual esta familia eludirá la hemodiálisis.

La supervivencia media de un trasplantado renal es de 15 años

Tras 23 años padeciendo una insuficiencia renal, Miguel Haro Hernández, que recibió el pasado 13 de diciembre uno de los riñones de su padre, saldrá hoy del Hospital Miguel Servet de Zaragoza, centro en el que se realizó la intervención.

El hijo aprovechó este momento para mandar un mensaje de esperanza a todos los enfermos renales de la comunidad y otro de solidaridad al resto de la sociedad para que la gente done sus órganos y posibilite que gente como él puedan retomar una vida normal.

4 horas de operación

Tanto el padre, de 67 años, como el hijo, de 36, declararon sentirse "bastante bien" pese a las molestias que todavía les ocasionan los puntos, y se mostraron felices por el éxito de la intervención, solución que tenían decidida "desde siempre" si existía compatibilidad entre ellos.

Así, tras una operación que duró alrededor de cuatro horas y una recuperación de siete días en el caso del padre y de ocho en el del hijo, ambos abandonan el hospital con el alivio de no tener que pasar por la hemodiálisis y con la certeza de que la supervivencia media de un trasplantado renal es de 15 años.

Veintiún años después de que el Hospital Miguel Servet realizara los dos primeros trasplantes de donante cadáver, el centro hospitalario podrá efectuar entre 5 y 6 trasplantes renales de donante vivo al año, además de los entre 50 y 60 anuales procedentes de donantes ya fallecidos.

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