El vicesecretario general de Comunicación del PP, Pablo Casado, admite que su partido no está en su mejor momento, como constantan las encuestas, pero anuncia en 20minutos.es que presentarán una batería de reformas en el Parlamento para tomar la iniciativa política y tratar de "remontar".

¿Cataluña tendrá presidente independentista en breve o habrá nuevas elecciones? Y si tiene presidente, ¿será Puigdemont?

Lo único claro es que Puigdemont no será presidente. Podrá seguir siendo un prófugo, podrá acabar preso, que es lo que reclama la justicia, pero nunca será presidente de la Generalitat. En privado ha reconocido que el procès ha descarrilado. Lo mejor que puede hacer es dejar de hacer el ridículo que, como decía Tarradellas, es lo último que se puede hacer en política. O bien debería dar paso a otro compañero de su grupo que no esté inmerso en procedimientos judiciales y que no tenga un plan de ruptura de la legalidad o bien la señora Arrimadas debería optar a la investidura para intentar un gobierno de los constitucionalistas, que no es descartable porque podría haber una desbandada de los supuestos socios de Junts per Catalunya.

Sectores independentistas hablan de un doble gobierno, uno en el exterior presidido por Puigdemont, y otro efectivo en Cataluña. ¿Ese supuesto gobierno catalán en el exilio tendría algún tipo de cobertura legal?

Es un disparate. Y ellos lo saben. No pueden seguir tomando el pelo a la gente. Han engañado a gran parte de la población de Cataluña. Las últimas elecciones autonómicas han dejado claro la unión del constitucionalismo, la transversalidad de la defensa de España, el independentismo ha tocado techo, el fracaso internacional ha sido sonoro, nadie les apoya, y ha tenido consecuencias económicas y sociales muy graves. Cualquier fórmula absurda ilegal como las que están proponiendo no va a ninguna parte, tiene unas consecuencias legales y penales.

¿Por dónde pasa una posible solución al conflicto catalán? ¿Cuál debe ser el encaje de Cataluña en España?

España es el estado más descentralizado del mundo. No hay nada que conceder a los que incumplen la ley para que dejen de incumplirla. Tienen que asumir que el autogobierno de Cataluña es ya muy importante. Poco más hay para transferir. Tienen la educación, la sanidad, policía propia, la gran mayoría de las infraestructuras… Lo que tienen que hacer es desarrollar las numerosas competencias autonómicas de que disponen y proteger la pluralidad lingüística y cultural de Cataluña. El autogobierno ha funcionado muy bien durante estos 40 años gracias a la Constitución española de 1978. Lo que es muy negativo, e irresponsable, es llevar a Cataluña a una ulsterización, que se divida la sociedad y se la clasifique por sus ideas, por su lengua, por sus sentimientos.

Según el CIS, el PP ganaría las elecciones generales, pero pierde 7 puntos desde junio de 2016. ¿Están contentos con el resultado?

No, tenemos que mejorar. La encuesta del CIS se ha hecho en el peor momento para el PP. El desgaste por la aplicación del artículo 155, la inestabilidad de un gobierno en minoría, sin presupuestos ha podido tener un efecto negativo. A partir de ahora viene una remontada. En Cataluña todo el mundo ha visto que tal y como reconocía Puigdemont Moncloa ha triunfado. La estrategia del recurso al Tribunal Constitucional, que defendió el PP en soledad, ha tenido un éxito que reconocen hasta los independentistas. Además, las cifras económicas y la creación de empleo siguen mejorando. Y la tercera pata es que hemos decidido no prestarnos al bloqueo de la oposición. Nos decían que querían que se gobernara desde el Parlamento, pero en realidad querían bloquear la acción de gobierno y derogar las reformas exitosas que se aprobaron durante la pasada legislatura. Vamos a llevar al Parlamento las reformas de las leyes que hacen faltan, reforma de la prisión permanente revisable, el pacto educativo o el pacto de las pensiones. Plantearemos también la reforma electoral para que gobierne la lista más votada en los Ayuntamientos en segunda vuelta. Con esa reforma el PP gobernaría en el doble de ayuntamientos, pero se aliaron los perdedores contra nosotros, únicamente para evitar que gobernáramos. También llevaremos la bajada de impuestos al Parlamento, que estaba en nuestro programa electoral. Y si nos tumban las leyes se retratarán y todo el mundo sabrá quién nos las tumba.

FAES, la fundación que preside Aznar, ha alabado la “propuesta de esperanza” que, dicen, representa Ciudadanos. En cambio, han criticado al Gobierno y al PP por su política respecto a Cataluña. ¿Qué opina?

El PP depende de sí mismo para crecer. Felicité a Inés Arrimadas la noche electoral y creo que es positivo para el constitucionalismo haber ganado en Cataluña, pero el problema fue que no sumamos la mayoría absoluta. Sería positivo que entre los constitucionalistas nos apoyáramos y que hubiéramos tenido grupo parlamentario propio. Nosotros lo que tenemos que hacer es ilusionar, volver a conectar con nuestros antiguos votantes, también con los nuevos que tienen dudas y convencer a los que nos siguen votando de que somos la mejor opción. Debemos hablar de Seguridad Ciudadana, de Pensiones, de Empleo… y dejar de hablar tanto de Puigdemont, Rufián o Pablo Iglesias. El PP lo que dice lo pone en práctica, ya pasó en los años 90 y ha vuelto a pasar ahora. Con el PP hay más empleo y España tiene mejor imagen en el mundo. La izquierda está perdiendo mucho apoyo, según el CIS. Nosotros tenemos que ganar espacio a Ciudadanos haciendo una política ilusionante.

¿Le parece buena la gestión de Manuela Carmena y de Ahora Madrid al frente del Ayuntamiento de Madrid?

La gestión de Podemos en Madrid ha sido decepcionante. Madrid ha empeorado. Es la primera vez que la ciudad de Madrid tiene peores datos que la Comunidad de Madrid en cuanto a creación de empleo. La inversión internacional no ha aumentado, hay proyectos urbanísticos paralizados, el turismo se ha visto perjudicado. Prometían conquistar el cielo, pero el populismo siempre se da de bruces con la realidad. Tienen un grave problema de división interna y se dedican a sus batallas antes que a resolver los problemas cotidianos de los madrileños.

¿Le gustaría ser alcalde de Madrid?

Me gusta ser portavoz del PP. Bastante tengo con lo que tengo. La labor de oposición que está haciendo mi compañero José Luis Martínez Almeida, el portavoz del grupo municipal del PP, es impecable e implacable. Han convertido Madrid en un laboratorio de ideas de Podemos en lugar de ser una administración que compite con las grandes capitales del mundo. Ya habrá tiempo para hablar de las elecciones autonómicas y municipales.

¿Por qué se debe endurecer la prisión permanente revisable?

No es endurecer, es incluir nuevos supuestos que deben tener un reproche penal de acuerdo con la función de reinserción que plantea la Constitución. Las penas del Código Penal están sujetas a la protección social frente a las víctimas o posibles víctimas y también a la reinserción de los detenidos. Los expertos dicen que hay personas que cumplen su condena y no están reinsertados, es decir, que vuelven a delinquir. Lo hemos visto con la aplicación de doctrina Parot con agresores sexuales reincidentes. El secuestro con asesinato posterior, el asesinato con ocultación del cadáver de la víctima e incluso el incendio con riesgo a la vida de las personas son delitos gravísimos que generan alarma social. La persona que cumple condena debe mostrar una reinserción efectiva antes de poderse ver beneficiado con la libertad. Esto es algo que sucede en casi todos los países de nuestro entorno. En España nos quedaríamos en 8 supuestos, en Francia por ejemplo tienen 20 y con penas más severas. La sociedad lo reclama ahora por casos espeluznantes como el de Diana Quer, Marta del Castillo o Sandra Palo, pero el PP ya aprobó la prisión permanente revisable en la pasada legislatura en soledad. Son los grupos de la oposición los que plantean derogarla pese a que el 80% de los españoles la apoya. Habría que preguntar a Cs por qué ellos querían derogarla y ahora, a tenor de los casos mediáticos, no sólo no quieren derogarla sino que incluso quieren introducir otras limitaciones a los beneficios penitenciarios.

El PSOE y Podemos plantean imponer impuestos a la banca. ¿Le parece razonable?

No. Cuantos menos impuestos haya mejor, y cuantos más bajos sean mejor. El Gobierno del PP ha bajado el impuesto de sociedades al mínimo histórico, al 25%. El IVA está en una media-baja de la UE. El IRPF se bajó la pasada legislatura. Y ahora, se ha aprobado, y esperemos que podamos materializarlo en los presupuestos, una bajada de dos puntos en el marginal máximo, del 45% al 43% y en el mínimo del 19% al 17%. El debate a nivel internacional está en los gravámenes a la nueva economía, por ejemplo a las empresas tecnológicas. Que también paguen impuestos en los países donde prestan servicios, cada vez más amplios. Tasas puntuales a sectores como el financiero puede motivar el traslado de ese negocio a otras zonas. Lo que hay que conseguir es ampliar la base impositiva, que haya más personas trabajando y más empresas para que se recaude más sin subir los tipos.

Después del paro y de la corrupción, los políticos son el tercer problema para los ciudadanos españoles. ¿Por qué?

Es algo muy negativo. Los casos de corrupción han hecho mucho daño. La corrupción es cosa de personas, no de los partidos, pero es la peor lacra de la función pública y hay que erradicarla de forma implacable. Por ello se ha modificado el Código Penal, la Ley de Enjuiciamiento Criminal, las penas son mayores, los procedimientos son más rápidos. En España quien haya hecho mal, pagará por ello. La crisis económica también ha tenido un efecto rechazo hacia las personas que estaban gestionando. El PSOE pagó en las urnas su mala gestión y luego ha seguido habiendo gente con dificultades, pese a que se han creado dos millones de empleos. Por todo ello, ha habido más desafección, como en otros países como Alemania o Francia.