En un artículo de opinión remitido a los medios de comunicación con el título 'Distintas épocas, mismas estupideces', el concejal no adcrito ha lamentado que el Ayuntamiento de Ciudad Real haya aprobado el cambio definitivo de los nombres de calles que se aprobó en una Mesa para la Memoria Histórica, y se ha burlado de la ley vigente así como de su cumplimiento.

Tras acusar a "todo español" de llevar en su interior un "nuevo odio", no ha dudado en asegurar que la Ley de Memoria Histórica "en vez de servir para reconducir los fantasmas de épocas pasadas al vergel de la gehena y purificarse" sirve "y sirvió para fomentar el nuevo odio" que dice que los españoles son capaces de sacarlo "para acometer, por desgracia, grandes atrocidades".

El edil, que en su día abandonó el grupo de Ciudadanos acusando a su compañero de vago, ha continuado su alegato en contra de la memoria histórica afirmando que "la izquierda" por "sectarismo de odio a toda nuestra historia, a nuestro patrimonio histórico cultural, a nuestros antepasados que vivieron épocas diferentes, sacan el cajón de los truenos y se convierten en nuevos inquisidores".

A este respecto, ha dicho temer que vuelvan a la capital "los viejos tiempos de destruir casas-palacios, murallas, conventos, e demás menesteres de nuestro patrimonio histórico" y ha ido más allá al agregar "estimados vecinos, ¿os imagináis a los de Ganemos, Partido Socialista de Ciudad Real en Egipto? Puff, anda que no tendrían trabajo ni ná, mandando a almacenes estatuas de faraones por fascistas de la antigüedad, y dinamitando pirámides por exaltación del poder de los faraones como dictadores del pueblo después de muertos".