El consejero con el gerente del Río Hortega, Alfonso Montero
El consejero con el gerente del Río Hortega, Alfonso Montero EUROPA PRESS

El Centro de Intervención Comunitaria (CIC) del Hospital Universitario Río Hortega de Valladolid ha cumplido cinco años con una importante reducción de las necesidades de hospitalización y pendiente de su traslado al barrio de La Victoria a unas instalaciones mayores.

Así lo ha explicado el consejero de Sanidad, Antonio María Sáez Aguado, tras visitar este Centro, que ha orientado su trabajo "más hacia el trato que al tratamiento" de los enfermos psiquiátricos y psicológicos, cuya hospitalización se ha reducido "sensiblemente". El consejero ha estado acompañado por el gerente del Hospital, Alfonso Montero, y la coordinadora del CIC, Laura Martín.

Este proyecto cumple cinco años de trabajo, proporcionando espacios de libertad y defendiendo que la experiencia subjetiva de la locura no se reduzca al concepto médico de enfermedad, con apoyo a las soluciones individuales de cada persona para resolver sus conflictos y apostando por un modelo clínico basado en las necesidades de los pacientes y de sus familias.

El consejero ha explicado que el trabajo en este Centro, que atiende a 55 personas al año, ha supuesto cambios de carácter organizativo, ya que la atención tiene un carácter "más comunitario", fuera de un entorno hospitalario, que ha permitido reducir ingresos y, por lo tanto, prescindir tanto de la unidad del antiguo Doctor Villacián y no utilizar la unidad de convalecencia concertada con el Benito Menni.

El CIC es un proyecto piloto que surge en enero de 2013 dentro del Servicio de Psiquiatría del Hospital Río Hortega de Valladolid para facilitar la recuperación y emancipación de personas diagnosticadas de trastorno mental grave.

Así, se trata de un centro que ha consolidado el modelo "comunitario", que pretende atender a los pacientes en su entorno, en el domicilio, trabajo o las circunstancias que le rodean, lo que ha supuesto una "experiencia de éxito".

Sáez Aguado ha señalado que se puede exportar, al ritmo al que se acomoden las distintas orientaciones profesionales, a otros sitios, donde se han realizado experiencias similares como en Zamora, donde también se aprecia una reducción de las necesidades de hospitalización.

Con un marco teórico y organizativo diferente, el equipo del CIC defiende, por un lado, un trabajo desjerarquizado -en el que no importa la categoría profesional, sino la capacidad personal de sus profesionales- y, por otro, la idea de que debemos ser nosotros los que nos adaptemos a los tiempos y espacios de las personas con malestar psíquico.

ENFOQUE DISTINTO

El CIC trata cada día de proporcionar espacios de libertad en los que la experiencia subjetiva de la locura no se reduzca al concepto médico de enfermedad, sino que apoyan las soluciones individuales de cada persona para resolver sus conflictos y apostando por un modelo clínico que, desde el rigor psicopatológico, está basado en las necesidades de los sujetos y sus familias.

Laura Martín ha explicado que se atiende a estas personas teniendo en cuenta el malestar en todo el "entorno" y no sólo desde el punto de vista médico y su cuerpo, par lo que, por ejemplo, se hacen preguntas "diferentes" y no tanto sobre la medicación que toma, es decir se trata también de ayudar a que las personas encuentren un por qué a las cosas.

Actualmente, en el CIC trabajan diez profesionales -dos psiquiatras, un psicólogo, un terapeuta ocupacional, dos enfermeras y cuatro técnicos de cuidados auxiliares-. Además, cuenta con siete pisos alquilados con un total de 29 plazas y se está tramitando la cesión de otros dos, procedentes de entidades públicas, con un total de ocho plazas.

Desde la puesta en marcha de esta atención comunitaria, se ha reducido la necesidad de estancias hospitalarias, lo que ha permitido prescindir de la Unidad de Rehabilitación del Centro asistencial Doctor Villacián, así como reducir los ingresos en la Unidad de Hospitalización del Río Hortega.

Así, enero ha sido el mes con menor índice de ocupación de la Unidad de Agudos de los tres últimos años, con un índice del 53,35 por ciento. El desarrollo de la alternativa comunitaria que representa el CIC está permitiendo reducir sensiblemente las necesidades de hospitalización, uno de los objetivos del modelo comunitario en salud mental.

En esa misma dirección, los recursos ambulatorios de los equipos de salud mental están incorporando nuevas iniciativas como un programa piloto en el centro de salud Delicias I, con atención psicológica en menos de 48 horas con el objetivo de prevenir el consumo innecesario de psicofármacos y atención directa en los centros de salud de Arroyo de la Encomienda y de Medina del Campo.

Esta atención por parte de los especialistas se ampliará en las próximas semanas a los centros de salud de las localidades vallisoletanas de Zaratán y Tordesillas y el barrio de Covaresa, en la capital.

Además, el consejero ha destacado que el CIC y su modelo representan un centro muy atractivo en la formación de especialistas en psiquiatría y psicología clínica. En los últimos cinco años, 65 residentes en psiquiatría y en psicología clínica de otros países han desarrollado estancias formativas en el CIC autorizadas por el Ministerio de Sanidad, lo que representa el 87 por ciento de todas las estancias formativas autorizadas en Castilla y León en estas especialidades.

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