La presidenta de esta asociación, Ana Isabel Rodríguez, basada en la lucha de los alérgicos alimentarios que nació a finales del año pasado y que es la primera que existe en Castilla y León, ha explicado, en declaraciones a Europa Press, que desde hace unas semanas ha dejado de comercializarse la adrenalina autoinyectable "que es de fácil aplicación y ya viene precargada" y que el Ministerio de Sanidad pretende sustituir por otras formas de administración que son más baratas, como son las ampollas.

El "problema", según Rodríguez, es que ni los padres ni los propios niños tienen conocimientos médicos ni capacidad para administrar dicha ampolla -que se tiene que cargar con la dosis necesaria en una jeringuilla e inyectar- y "mucho menos los colegios" por lo que ha insistido en la necesidad de que se mantenga la adrenalina autoinyectable porque "se trata de salvar vidas".

Al respecto, Ana Isabel Rodríguez ha explicado que su hija ha sufrido varios casos de anafilaxia-reacción alérgica grave- y que de haber tenido que esperar la llegada del 1-1-2 su hija "habría muerto" de ahí la importancia de que se siga comercializando la adrenalina autoinyectable de 300 porque se aplica de forma "inmediata y cualquiera puede aplicar en caso de reacción grave".

La asociación vallisoletana, en colaboración con otras asociaciones del país, se han puesto en marcha para exigir al Ministerio de Sanidad que se siga comercializando este sistema de fácil aplicación, porque, insiste "se trata de salvar vidas" ya que ante una reacción alérgica grave se requiere una respuesta inmediata.

De hecho, se ha puesto en marcha una campaña de recogida de firmas en Change.org para pedir al Gobierno que de una solución inmediata a esta situación y que ha recogido en apenas un par de días 5.333 firmas.

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