El campo de concentración de Auschwitz
El campo de concentración de Auschwitz, en una imagen de archivo. GTRES

El ministro alemán de Asuntos Exteriores, Sigmar Gabriel, intervino este sábado en la polémica suscitada por la ley polaca que penaliza acusar a Polonia de complicidad en el Holocausto y garantizó al país vecino que Alemania asume la total responsabilidad en el genocidio judío durante el nazismo.

"Fue nuestro país quien ejecutó ese asesinato en masa organizado y nadie más. Que hubiera colaboradores individuales no cambia en nada eso", manifestó Gabriel en un comunicado ante la norma aprobada por Varsovia, duramente criticada por Israel.

La ley, que pena con hasta tres años de cárcel el uso de la expresión "campos de exterminio polacos", busca, según el Gobierno nacionalista y conservador que lidera el partido Ley y Justicia, defender la "verdad histórica" y dejar claro que los polacos fueron víctimas del Holocausto, y no responsables de él.

"Polonia puede estar segura de que cualquier tipo de falsificación de la historia, como el término "campos de concentración polacos", encontrará entre nosotros un claro rechazo y será duramente condenado", aseguró Gabriel.

Una obligación moral

El jefe de la diplomacia alemana señaló que es "obligación moral" de su país asumir y analizar de forma exhaustiva su historia ante los crímenes cometidos por alemanes, también en Polonia, y garantizó que "no hay ni la más mínima duda de quién fue responsable de los campos de concentración".

Gabriel, que señala que durante quince años organizó visitas de jóvenes a Auschwitz y otros campos de concentración levantados en suelo polaco, insistió en que nunca tuvo duda de que se trataba de "campos de concentración alemanes que no estaban por casualidad en Polonia", ya que los nazis también quisieron acabar con la cultura de ese país, como hicieron con los judíos.

Tras recordar que tres de los seis millones de judíos asesinados durante el nazismo procedían de Polonia, afirmó que "la conciencia de esa culpa histórica es hoy parte de la identidad alemana".

Gabriel se mostró convencido de que la trasmisión y el estudio de la memoria y de la historia puede llevar a la reconciliación y subrayó que ello exige también que las víctimas del Holocausto puedan hablar sin restricciones del sufrimiento padecido, algo que Israel cree que puede impedir la nueva ley polaca.

El Gobierno, el Museo del Holocausto en Jerusalén y miembros de todo el arco político del Parlamento israelí han condenado la norma, que espera la firma del presidente polaco, Andrej Duda, para entrar en vigor, al considerar que intenta "desafiar la verdad histórica".

Para Israel, la norma puede difuminar la complicidad, directa o indirecta, de sectores de la sociedad polaca en los crímenes contra los judíos.