Coche de Guardia Civil
Coche de Guardia Civil EUROPA PRESS/GUARDIA CIVIL

Este ha sido el resultado de una investigación iniciada por la Guardia Civil en septiembre de 2016 a raíz de una denuncia presentada por una mujer que aseguraba haber sufrido una agresión sexual por parte de una persona desconocida mientras se encontraba en su puesto de trabajo, en el sur de la isla, según informó la Benemérita en nota de prensa.

En concreto, la víctima indicó que mientras hacía labores previas a la apertura al público de un establecimiento comercial fue abordada por un individuo que con violencia la consiguió introducir en el cuarto de baño del local para a continuación consumar la acción delictiva.

Sin embargo, debido al estrés que esta acción le ocasionó a la víctima junto al hecho de que el autor ocultó su rostro con una prenda para consumar la acción, la ciudadana no pudo aportar muchos datos del mismo, manifestando únicamente que el hombre tenía una cicatriz característica en una parte de su cuerpo.

Asimismo, la Guardia Civil tuvo conocimiento de que en agosto de 2017 se consumó otra acción similar también en la zona sur de Tenerife y en esta ocasión era una turista extranjera la que denunciaba que mientras se encontraba tranquilamente leyendo un libro en la terraza de una vivienda, un individuo se personó de manera sorpresiva en el lugar y, con gran violencia, consiguió introducirla en el inmueble consumando la acción delictiva.

En esta ocasión, el autor confiado por el éxito de sus acciones anteriores realizó la acción a cara descubierta, lo que posteriormente le supondría ser reconocido por la víctima.

Además, instantes antes de dicho suceso una mujer había sido víctima de un robo con violencia e intimidación en las inmediaciones del lugar de esta última agresión sexual. En concreto, el autor empleando violencia retuvo a una mujer de avanzada edad, a quien tiró al suelo, le agarró por el cuello y tapándole los ojos y la boca le

sustrajo sus pertenencias y emprendió la huida, siendo visto por personas.

Todo ello motivó una serie de inspecciones oculares que junto a los relatos de las propias víctimas y testigos hizo que los investigadores centraran sus pesquisas sobre un hombre, de 21 años, residente en la localidad de Playa San Juan, perteneciente al término municipal de Guía de Isora.

Además, se pudo comprobar que el autor poseía una cicatriz muy característica lo que unido al cotejo de los análisis de los restos biológicos de los hechos de 2016, hizo que se pudiera relacionar con aquel incidente, procediéndose a su detención con su posterior ingreso en prisión por orden de la autoridad judicial.

El detenido, según manifiesta la Guardia Civil, siempre utilizaba el mismo modus operandi, ya que actuaba solo, haciendo uso de gran violencia para someter a las víctimas, y ejecutando los hechos en las mismas horas del día.