El cachete, el sopapo, la bofetada, un zapatillazo en el trasero. ¿Herramienta educativa o maltrato físico? El Congreso de los Diputados cerró ayer este debate eliminando dos artículos del Código Civil (el 154.2 y el 268) que concedían a los padres y a los tutores la potestad de «corregir razonable y moderadamente» a los menores, suprimiendo así la coartada legal para castigar a un niño con la mano.

Con la eliminación de estos dos artículos, los padres ya no están amparados por la ley para dar una bofetada a sus hijos, ya que deberán reprenderles «con respeto a su integridad física y psicológica, pues ni la tutela ni la patria potestad pueden justificar que se inflijan malos tratos de ningún tipo», explican desde el Ministerio de Justicia.

PP, CiU, PNV y CC votaron en contra, argumentando que los artículos que se han eliminado no permitían el castigo físico, sino educar y «corregir» a los hijos. «Corregir no es pegar un bofetón», señala la diputada del PP Lourdes Méndez . «Eliminando estos artículos se deja a los padres sin potestad de reprender a los hijos», afirma.

La cultura del cachete, no obstante, está muy arraigada en España. El 60% de los españoles señalan que están de acuerdo con la afirmación «un cachete o azote a tiempo evita mayores problemas», según una encuesta del CIS de octubre de 2005.

Fracaso educativo

«El castigo físico no es una herramienta educativa, sino el reconocimiento de que se ha fracasado a la hora de educar a un hijo. Pegar a un hijo es enseñarle que los conflictos se pueden resolver con la violencia», explica a 20 minutos Jesús Palacios, catedrático de Psicología de la Educación de la Universidad de Sevilla.

«Muchos padres reivindican que un cachete a tiempo evita males mayores, pero no es así, un cachete significa que los padres no han encontrado otras alternativas para educar a sus hijos», señala Liliana Orjuela, que coordina los programas de violencia infantil de Save the Children.

Orjuela, que trabaja en talleres con padres, reconoce que las «nuevas generaciones de progenitores también recurren al cachete, porque repiten lo que ellos han vivido y aprendido».

Refranes que ya no justifican

«La letra con sangre entra», «Quien bien te quiere te hará llorar»... El refranero español nos deja algunas perlas para relacionar el castigo físico como método educativo, un castigo que muchas veces cruza los difusos límites del maltrato. En España, 15 de cada 1.000 menores, es decir, 120.000, han sufrido algún tipo de maltrato, según un estudio del Centro Reina Sofía para el Estudio de la Violencia de Valencia. De éstos, un 30%, al menos 30.000 chavales, reciben maltrato físico. Es una cifra mínima, ya que el dato hace referencia sólo a los casos de malos tratos detectados.

Cronología. Abolido en 14 países europeos

Hasta 1985. Permitido el castigo. Golpes con la regla en los nudillos, tirones de oreja, brazos en cruz sujetando libros... Los castigos físicos no estaban sancionados en los colegios españoles.

1985. Carta de Derechos. España prohíbe el castigo físico gracias a la Carta de Derechos y Deberes de los Alumnos.

2007. Adiós al bofetón. El Congreso elimina del Código Civil los artículos que amparan el bofetón para «corregir razonable y moderadamente a los menores».

2007. 14 países europeos lo prohíben. Catorce países europeos prohíben expresamente el castigo físico a los menores. El Reino Unido, más permisivo, tampoco lo permite en los colegios desde 1998, pero el bofetón de los padres sigue siendo legal siempre y cuando no deje marca.

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