Un policía inspecciona una zona aledaña al río Víboras.
Un policía inspecciona una zona aledaña al río Víboras. JUNTA DE ANDALUCÍA

Según ha informado este viernes en una nota el Gobierno andaluz, se les imputa la posible comisión de un delito contra los recursos naturales y el medio ambiente y otro contra la ordenación del territorio.

Igualmente, se ha efectuado declaración a siete personas en calidad de testigos, se han instruido tres atestados de gran complejidad, así como se han llevado a cabo cinco informes y numerosos oficios.

Es el resultado de una operación fruto de la compleja investigación iniciada por los efectivos de la Policía andaluza a principios del mes de noviembre. Se abrió al detectar, tras una inspección rutinaria, una abertura en el suelo que en principio podría consistir en la construcción ilegal de un pozo o mina realizada dentro de la zona de servidumbre del río Víboras.

Este hallazgo alertó a los agentes, al inferir que dicha excavación podría tener como finalidad la captación de agua de su caudal para ser transportada a través de un sistema de riego hasta algún centro de distribución para su posterior reparto.

La complejidad del asunto radicaba principalmente en que todo el sistema estaba soterrado y dificultaba enormemente su localización. No obstante, se fue rastreando e inspeccionado palmo a palmo la zona, tratando de detectar cualquier indicio que pudiera mostrar el itinerario que podrían haber seguido para canalizar la tubería, a fin de localizar el punto donde se hallara el referido centro de distribución.

El seguimiento de las diferentes pistas que fueron encontrando, tales como una pequeña depresión del suelo en forma de canal, junto a la localización de trozos de tubería a unos 200 metros del punto de origen, llevó a los efectivos policiales hasta el borde del río, donde se perdía la pista.

Sin embargo, volvía a aparecer en la orilla contraria, donde se observaba nuevamente la citada depresión del suelo en forma de canal, hecho que venía a significar que por esa zona se podría haber cruzado la tubería.

ACOMETIDA DE TUBERÍAS

Continuando con la exhaustiva inspección del lugar, se llegó a la conclusión de que la acometida de tuberías continuaba por esa finca particular para dirigirse a un carril agrícola de uso público, donde se perdía totalmente la pista. Tras inspeccionar todas las parcelas e infraestructuras existentes en esa zona, se detectó en un punto de la Vía Verde del Aceite una reparación en todo el ancho, zona por la que podría haber pasado la tubería.

Más arriba aún, se observaron unos registros en la A-316, donde se volvía a mostrar el paso de dicha canalización. Finalmente, a unos dos kilómetros del punto de origen, se detectó una parcela con unas casetas de reciente construcción, junto a un aljibe, lugar que, en principio, se llega a la hipótesis de que podría ser el punto encargado de repartir el riego.

Posteriormente, se realizaron unas complejas labores de investigación y numerosas inspecciones oculares, comprobaciones y toma de muestras para análisis por toda la extensión de terreno existente entre ambos puntos (el pozo y el centro de distribución), para tratar de comprobar las dimensiones y propiedades que podrían estar implicadas en dichos actos.

Fruto de la labor policial, se llegó a la conclusión de que se había construido un extenso sistema de riego, consistente en el soterramiento de una red de tuberías perfectamente ocultas con la máxima intencionalidad para garantizar su clandestinidad, que partía desde el supuesto punto de extracción ilegal de agua, hasta el probable centro de distribución del sistema de riego.

Detrás de esta actuación existía una supuesta comunidad de regantes, que abarcaba una extensión de terreno de cerca de 70 hectáreas, pero que no estaba constituida ni tampoco había solicitado los oportunos permisos, por lo que no contaban con las autorizaciones pertinentes para actuar dentro de los cauces legalmente establecidos.

CAUCE ECOLÓGICO

La verdadera gravedad de este asunto radica en que el río Víboras, a su paso por la localidad de Alcaudete, debe tener un caudal permanente de agua, razón por la que está catalogado como río ecológico para garantizar la sostenibilidad hidrográfica, en pro de preservar la vida piscícola y la vegetación autóctona.

Por esta razón, cualquier alteración, extracción incontrolada o desvío ilegal del contenido o curso del agua podría dar lugar a un grave e irreparable problema medioambiental, agravado aún más si cabe por la larga época de sequía que se viene sufriendo.

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