El proceso de reestructuración contempla la salida de 1.100 empleados, el 3,1% de la plantilla conjunta de Popular y la división española de Santander.

Según las fuentes consultadas, el ERE se ha cubierto "prácticamente en su totalidad", en torno al 95%, mediante adhesiones voluntarias, si bien han reconocido que cerca de medio centenar de salidas se deberán efectuar mediante despidos forzosos.

El periodo de adscripción voluntaria al ERE finalizó el miércoles, fecha en la que el consejero delegado de Santander, José Antonio Álvarez, mostró su confianza en completar el proceso sin la necesidad de efectuar despidos forzosos.

Tras un proceso de negociaciones, Santander y los sindicatos alcanzaron un acuerdo para la salida de 1.100 empleados mediante prejubilaciones y bajas incentivadas con el 80% del salario para los empleados que superasen los 50 años de edad, así como diversas primas en función de la antigüedad de cada trabajador.

El ajuste de empleo supone una reducción del 3,1% en la plantilla conjunta de Santander España y Banco Popular, que suma unos 35.000 trabajadores, pero la integración de los servicios centrales también incluye la recolocación de 597 empleados en otras empresas del Grupo Santander y el acoplamiento de otros 100 trabajadores en la red comercial de ambas entidades.

Sumando salidas y recolocaciones, la integración supondrá aligerar en un 25%, aproximadamente, la plantilla de los servicios centrales de Popular y Santander España, que se comenzará a trasladarse al nuevo edificio de Popular, ubicado en la calle Juan Ignacio Luca de Tena de Madrid, a partir de marzo.

La reestructuración se produce a raíz de la adquisición de Popular por parte de Santander al precio simbólico de un euro tras la resolución del primero a principios de junio del año pasado y está previsto que en 2019 tenga lugar otro ERE en el marco de la integración de la red comercial de ambas entidades.

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