Según ha recordado la institución insular en un comunicado, la pasada semana el pleno de la Comisión Balear de Medio Ambiente de Baleares dio luz verde a la modificación sustancial de la autorización ambiental integrada de la planta de metanización y compostaje y está previsto que durante el próximo pleno del Consell se dé el visto bueno a la ejecución del proyecto. A partir de entonces se podrán iniciar las obras que tienen un plazo de 14 meses.

Esta planta, ubicada en el área de Can Canut, es una instalación que recibe y gestiona fangos de depuradora y fracción orgánica procedente de recogida selectiva (FORM), además de fracción vegetal o

maderas no tratadas que se emplea como material estructurante. La zona de metanizació se diseñó en tres fases para poder adaptar la capacidad de tratamiento a la implantación de recogida selectiva de FORM. Cada fase de metanización suponía una línea de tratamiento adecuada a las necesidades de proceso del residuo, un digestor y un nuevo motor ubicado en la nave existente.

El incremento de los últimos años en la recogida selectiva de la fracción orgánica -durante 2017 aumentó un 20% respecto a 2016- ha conducido a una situación en la que esta instalación se encuentra al límite de su capacidad operativa.

Teniendo en cuento esto y en previsión de nuevos incrementos en la recogida de esta fracción, se decidió activar la autorización y ejecución de la segunda fase. Cabe recordar que el nuevo Plan Director Insular de Residuos no peligrosos de Mallorca incluirá la implantación de la fracción orgánica en toda la isla, lo que supondrá un aumento todavía más significativo de los datos de recogida.

Con el planteamiento modular que se hizo, la planta ya dispone de las reservas de espacio necesarias para las dos fases que todavía no se han ejecutado. De este modo, la implantación de esta fase II se reduce prácticamente a la instalación de los nuevos equipos siendo mínima la obra civil que se tiene que ejecutar, asegura el Consell.