Dos periodistas rusos llegaron a las manos mientras participaban en un debate en directo en un periódico acerca del papel del dictador soviético Iosif Stalin en la Segunda Guerra Mundial.

El periodista e historiador Nikolái Svanidze adoptó una postura crítica con Stalin, argumentando que el líder soviético fue el responsable de las catastróficas derrotas del Ejército Rojo durante los primeros meses del conflicto con la Alemania de Hitler.

"Hacia finales de 1941, 3,8 millones de soldados soviéticos habían caído prisioneros de Alemania", aseguró, tras acusar al dictador de haber liquidado a la mayoría de los generales soviéticos en los años previos a la guerra.

El presentador y columnista Maxim Shevchenko respondió que la Unión Soviética ganó la guerra gracias precisamente al férreo liderazgo de Stalin y acusó a su oponente de "escupir sobre las tumbas" de los soldados.

"Canalla. Si te tuviera más cerca, te daría una buena", increpó Svanidze a Shevchenko, quién retó a su colega a cumplir con su amenaza y le llamó "cagón".

En ese momento, Svanidze se acercó a Shevchenko y le propinó una bofetada, a lo que el presentador respondió con varios golpes contundentes que dejaron en el suelo a su rival, once años mayor que él, según pudo verse en el vídeo y fotos difundidos hoy por medios rusos.

Los periodistas del diario Komsomólskaya Pravda, en cuya redacción se celebró el debate, separaron a los dos contertulios y pusieron fin al directo. Ambos informadores colaboran con la emisora de radio independiente Eco de Moscú y son además miembros del Consejo para el Desarrollo del Civismo adjunto a la Presidencia de Rusia.

El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, dijo hoy que lo sucedido le da la razón al Ministerio de Cultura ruso, que suspendió recientemente el estreno de la comedia británica La muerte de Stalin, entre otras con el argumento de que ofende la memoria de los soviéticos caídos en la Segunda Guerra Mundial.

"Ya veis cómo incluso mastodontes (del periodismo) como estos no pueden contener sus emociones" al hablar de la figura de Stalin, respondió Peskov a la pregunta de los periodistas sobre la pelea.

La película británica, que cuenta en clave de humor negro las intrigas políticas en el Kremlin después de la repentina muerte del dictador, también ha sido criticada por personalidades de la cultura rusa por burlarse de los dirigentes y símbolos soviéticos.

Poco después el Ministerio de Cultura decidió retirarle la licencia, aunque su titular, Vladímir Medinski, negó que se tratara de un acto de censura gubernamental.

Sin embargo, la película se estrenó el pasado 25 de enero en el cine Pioner, especializado en filmes extranjeros en versión original, con la sala repleta de espectadores, aunque otros cines optaron por no presentarla.

La imagen de Stalin, quien dirigió con mano de hierro la URSS durante más de un cuarto de siglo, ha mejorado en los últimos años y cada vez son menos los rusos que le consideran un dictador sanguinario culpable de la represión de millones de personas.