A principios de mayo se presentarán las conclusiones del proceso y un documento de retorno en una jornada abierta a toda la ciudadanía, ha avanzado el Ayuntamiento de Zaragoza en una nota de prensa.

Esta iniciativa se enmarca en las actuaciones que el Consistorio está dando en el ámbito de la exclusión residencial y que configuran un itinerario para asegurar el derecho de todas las personas a una alternativa habitacional, una apuesta esencial del área de Derechos Sociales.

Como ha explicado en la presentación la consejera del ramo, Luisa Broto, "uno de los objetivos es unirnos al cambio de paradigma en la planificación en servicios sociales, pasando de proyectos basados en las infraestructuras y equipamientos a estrategias centradas en las personas".

Este cambio conlleva, según ha explicado Broto, "dejar de lado una forma de hacer que tiene como epicentro los recursos e infraestructuras para pasar a otra que priorice las necesidades cambiantes de las personas y sus familias así como sus itinerarios vitales". Para ello, en la redacción del Plan se introducirán principios de adaptabilidad y flexibilidad en las normas de los instalaciones y de los profesionales vinculados a ellos".

'SINHOGARISMO"

El 'sinhogarismo' es una de las formas más extremas en que se manifiesta la pobreza en nuestras ciudades y configura la categoría conceptual de exclusión residencial grave. Desde hace décadas, la pobreza extrema en las ciudades se asocia con la imagen del transeúnte. Sin embargo, si bien las personas que viven 24 horas en la calle son la parte más visible de la exclusión residencial, no es la única.

El 'sinhogarismo' se ha definido como un fenómeno multidimensional, que no nos puede llevar a restringir a una causa o motivo el desencadenante de esa situación de exclusión residencial.

La exclusión residencial, en su conjunto, incluye situaciones como las de aquellas personas que pernoctan en albergues, viven en centros de acogida residencial o pisos sociales temporales, o las que lo hacen en espacios sin condiciones de habitabilidad, como chabolas o infraviviendas.

Los Servicios Sociales Especializados del Ayuntamiento de Zaragoza abordan la exclusión residencial en dos sentidos. Por un lado, centralizan el trabajo en sinhogarismo (personas sin techo) en el Albergue. Por otro, el chabolismo y la infravivienda se trata desde el

Programa de Atención Social en situaciones de infravivienda y erradicación del chabolismo (ASSI).

DESCENSO

La Comisión Europea estimó en 2013 que en los países miembros unas 410.000 personas duermen en la calle una noche cualquiera y más de cuatro millones de ciudadanos y ciudadanas están expuestos a una situación de sin techo o sin hogar en uno u otro momento a lo largo del año.

Las pérdidas de vivienda y los problemas de acceso a la misma, el desempleo -muy especialmente el juvenil- así como los recortes en ayudas sociales y los obstáculos para el acceso a servicios sociales y de salud están detrás de esta realidad. Según los datos de la primera Estrategia Nacional Integral de Personas Sin Hogar del año 2013 en España hay 23.000 personas sin hogar.

Para elaborar un diagnóstico en Zaragoza se puede acudir al censo sobre personas sin hogar elaborado en 2016 por Cruz Roja, que detecta a 126 personas sin techo, lo que supone un descenso respecto a recuentos anteriores. Mientras, esa misma noche se contabilizan 941personas en Barcelona, 524 en Madrid y 205 en Sevilla.

La otra fuente de información con la que se cuenta son los usos del Albergue municipal, que mantiene una tendencia decreciente en el número de personas diferentes que lo utilizan cada año desde el 2001. 2016, con 2.060 personas diferentes, registra el menor número de usuarios en los últimos 20 años.

En el análisis de las características de las personas que viven en la calle, dos colectivos alarman por su gravedad: las personas que llevan más de tres o cuatro años en la calle, y las personas jóvenes con una edad comprendida entre los 18 y 30 años, ha diferenciado el Ayuntamiento de Zaragoza.

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