Campaña
Una imagen de la campaña informativa del Consistorio. ACN

El Ayuntamiento de Campdevànol, en Girona, quiere combatir las actitudes incíviques de propietarios de perros que dejan los excrementos en la vía pública y por ello, a partir del 1 de febrero y hasta el 31 de abril, obligará a los dueños de los canes a extraer sangre de su animal para poder tener el patrón de ADN. De este modo, cuando se encuentre una deposición en la calle, el Consistorio podrá saber de qué perro es y así multar a su amo. Para informar de esta medida, el gobierno municipal ha lanzado una campaña que advierte de que "a partir de ahora, las cacas de perro en Campdevànol tendrán nombre y apellidos".

El coste de las extracciones y los patrones del material genético irán a cargo del Ayuntamiento durante tres meses con un presupuesto de 12.000 euros. A partir de mayo, serán los propietarios los que tendrán que asumir los costes. El censo actual de perros del municipio es de más de 300.

Además de la recogida de ADN, el Ayuntamiento de Campdevànol (Ripollès) también ha aprobado un nuevo reglamento de tenencia de animales. Se aprobó por unanimidad en el último pleno del año pasado y obliga a los propietarios a diluir la orina de los perros con agua para "asegurar la salubridad de todos los espacios públicos y evitar la degradación del mobiliario urbano". Según el nuevo reglamento, el hecho de no recoger inmediatamente los excrementos en las vías y espacios públicos está considerado como una falta muy grave, sancionada con multas que van desde los 500 euros hasta los 2.000 euros.

En 2016, el Ayuntamiento inició la lucha contra estas actitudes incívicas con una campaña publicitaria donde había un niño jugando con arena con las manos y la cara sucias de excrementos. También se creó el héroe SAC (Súper Anti Caques) que visitó las escuelas y hogares de menores para transmitir actitudes cívicas a los más pequeños.

La concejal de Barrios, Dolors Costa, admite que el objetivo principal de eliminar las cacas en la calle no se consiguió pero defienden que removieron " conciencias" y la campaña tuvo una "muy buena aceptación". Al margen de esto, también han sancionado a propietarios de perros pero el problema ha "persistido", entre otras cosas, por falta de recursos humanos.

El Ayuntamiento confía en que el banco de ADN reduzca considerablemente la problemática. No será el único municipio gerundense que lo pone en marcha. El primero en hacerlo en la demarcación fue Ribes de Freser, que ya ha impuesto las primeras multas a propietarios siguiendo el mismo sistema.

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