La sentencia, a la que ha tenido acceso Europa Press, impone además al acusado la prohibición residir y acudir al término municipal de Ubrique por un tiempo de 32 años.

Cabe recordar que la Sección Octava de la Audiencia Provincial, con sede en Jerez de la Frontera, condenó en octubre de 2016 a 45 años y seis meses de prisión al acusado, considerado culpable por un jurado popular de asesinar a sus dos hijos en el domicilio familiar de Ubrique. Posteriormente, en abril de 2017, rebajó la condena a 35 años de prisión

Ahora, el Tribunal Supremo ha estimado parcialmente el recurso de casación formulado por la acusación particular, entre ellos el Ayuntamiento de Ubrique, y la Fiscalía contra la sentencia del TSJA, elevando la condena a 40 años.

JURADO POPULAR

En octubre de 2016, tras seis horas de deliberación, un jurado popular declaró culpable de todos los delitos que se le imputaban al conocido como parricida de Ubrique, por asestar hasta 40 cuchilladas en su domicilio a sus dos hijos en la madrugada del 6 de octubre de 2014. Por su parte, el acusado había declarado durante el juicio, e insistido en su último turno de palabra, ha insistido en su último turno de palabra, que fueron sus hijos los que "se mataron entre ellos".

Los hechos se produjeron unos diez meses después de que muriera de cáncer la esposa del parricida y madre de las víctimas. Tras el fallecimiento de la mujer, el condenado comenzó una relación sentimental con una joven marroquí vecina de Ubrique.

La negativa de los hijos a que esta mujer se instalara en la vivienda familiar desató el enfado del parricida, que, según relataron las acusaciones, desatendió por completo las necesidades más básicas de los hijos, mientras a su novia le alquilaba un piso y le pagaba una cirugía estética en las mamas.

Así, la desatención de sus hijos fue tal que la hija mayor, de 19 años, tuvo que dejar sus estudios universitarios en Sevilla para regresar a Ubrique y ocuparse de su hermano, de 16 años. El crimen se produjo días después de que el condenado recibiera una carta en la que los servicios sociales del Ayuntamiento de Ubrique le citaban para intentar una conciliación familiar, cuyo proceso inició su hija en un intento de conseguir ayuda ante su desesperación por la imposibilidad de hacer entrar en razón a su padre.

El parricida cogió el cuchillo con el que despedazaba cerdos en las matanzas y atacó a sus hijos con él reiteradamente, cerró la puerta de la casa con llave y huyó al monte, a unos seis kilómetros del pueblo, después de arrojar el cuchillo. Allí fue capturado horas después de cometer el crimen por agentes de la Guardia Civil, a los que confesó que había matado a sus hijos porque le tenían "harto". Una confesión que después varió con una nueva versión que las acusaciones tacharon de "delirante" y el fiscal de "vil cobardía".

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