Rose McGowan
La actriz Rose McGowan. GTRES

Rose McGowan fue la primera actriz en destapar las décadas de abusos sexuales perpetrados por el productor de Hollywood Harvey Weinstein. Una denuncia que ha logrado levantar a las personalidades del cine estadounidense y apoyar el movimiento #MeToo.

Ahora, la intérprete publica en Brave (HarperOne/HarperCollins, 2018) sus memorias, en las que detalla cómo Weinstein la violó y los años de abusos que sufrió durante su matrimonio con el cineasta Robert Rodríguez.

McGowan denunció con tres tuits en octubre de 2016 que un importante productor la había violado, usando el hashtag #WhyWomenDontReport (Por qué las mujeres no denuncian). Más tarde se supo que el individuo era Harvey Weinstein, quien pagó 100.000 dólares para que no denunciara lo ocurrido en el Festival de Cine de Sundance.

El monstruo, como adelantan The New York Times y The Guardian que denomina la actriz al productor en las memorias, invitó a Rose a su habitación para hablar sobre su carrera profesional. Según relata McGowan, Weinstein la arrastró hasta el borde del jacuzzi, le arrancó la ropa y le practicó sexo oral mientras se masturbaba. "Me congele, como una estatua", rememora.

Tras el encuentro, el productor la llamó y se refirió a ella como "una amiga especial". En ese momento, McGowan tenía 23 años.

"Un grito de guerra"

"Muy pocos sex symbols se van de Hollywood con sus mentes intactas. Eso si consiguen permanecer con vida", asegura la actriz.

En las 251 páginas de Brave, Rose cuenta su dura infancia en Italia, lugar donde nació, al pertenecer a la secta Hijos de Dios. Se mudó a EEUU cuando sus padres se negaron a aceptar el abuso infantil que los miembros de la sociedad querían implantar.

Una vez en Norteamérica, la intérprete pasó parte de su adolescencia en la calle hasta que triunfó en la industria del cine. Pero las cosas no mejoraron entonces. McGowan relata el maltrato psicológico que vivió durante su matrimonio (ya finalizado) con el director Robert Rodríguez.

Brave es una llamada contra los abusos en Hollywood de una actriz que los vivió en su propia piel y que decidió raparse el pelo como "un grito de guerra" contra una industria que, denuncia, la convirtió "en la última fantasía sexual".