Juicio Robledo
Juicio Robledo EUROPA PRESS

La narración de la exmujer, que se ha hecho con el acusado tapado con un biombo, coincide con la de su exmarido en que todo empezó cuando fueron a entregar, su madre y ella, a la hija menor del matrimonio después del fin de semana y el acusado comenzó a increparlas "como era habitual cada vez que la llevábamos". "No iba nunca sola por miedo".

Pero difiere en el que su pareja no las esperaba en el coche, sino que se quedó en casa de sus padres con la otra hija del matrimonio, y al ver que tardaban mucho se acercó, pues el domicilio de los abuelos está cerca del lugar de los hechos, y escuchó como el acusado insultaba a la madre de su pareja.

Lo único que dijo la víctima, según la testigo, es que si "no le daba vergüenza hablarle así a una mujer de 65 años". "No tenía intención de discutir, no llevaba ni la chaqueta, lo único que quería era sacarme de allí". A lo que añadió que en ningún momento su pareja "cogió al acusado de la pechera" y que no recuerda que le dijera que "como hombres nos vemos fuera".

Está convencida de que el acusado sabía perfectamente lo que hacía porque, en caso contrario, no hubiera seguido golpeándolo cuando ya estaba en el suelo" y que hubiera hecho algo más fácil, que era "haberme dado a mí que estaba en medio de los dos". "Tuvo que esquivarme".

"Una persona que se arrepiente no sigue insultando cuando llega la Guardia Civil". Además, la víctima "no tuvo capacidad de reaccionar porque cuando nos dimos cuenta ya estaba con el palo en la mano".

A estas circunstancias, la exmujer ha añadido, que una vez que lo había rematado en el suelo y sacudido la pierna del cadáver, siguió insultándolas blandiendo el palo en la mano y diciendo que las iba a matar también. "Estaba furioso".

"Cuando le dio el primer golpe y cayó de rodillas, me fui corriendo a llamar a un vecino, cuando salió creyó que al que habían matado era a mi padre porque ya lo había amenazado en otras ocasiones. Costó que soltara el palo, lo convenció un vecino, pero 10 minutos antes de que llegará la Guardia Civil, aún lo tenía en la mano".

PRESENCIA DE SU HIJA

También ha narrado como su hija, que tenía 11 años en el momento de los hechos, al oír una voz que no era habitual en estas escenas, se asomó a la ventana. La menor se había metido en la casa nada más llegar. Cuando el acusado dio el primer golpe a la víctima, vio a su hija "llorando y diciéndole a su padre que parara".

La exmujer también ha narrado las circunstancias que rodeaban a su matrimonio, que hacía un par de años decidió irse de casa y dejar a sus hijas con sus padres, tras años de malos tratos que culminaron con una amenaza de muerte por parte del acusado. Estuvo un tiempo sin ver a sus hijas por miedo. Si dejó la custodia de las niñas al acusado fue por recomendación de su abogado.

También contó que la víctima era un amigo que le ofreció su casa cuando decidió marcharse, que su relación empezó después de todo eso y que las niñas lo veían como a un padre. Ha alegado que a pesar de todo lo que ha pasado nunca hablará mal a sus hijas de su padre y que como consecuencia de todo esto ella está en tratamiento para poder dormir y que tiene mucho miedo.

DECLARACIÓN POR VIDEOCONFERENCIA

La hija, que ha declarado en otra sala por videoconferencia, ha corroborado la historia contada por su madre y ha confirmado que la discusión inicial no la oyó porque se encontraba dentro de la vivienda y había puesto la televisión alta porque era una cosa habitual. "Mi padre insultaba siempre a mi madre".

Salió cuando escuchó la voz de la pareja de su madre y que la discusión duraba más de lo normal. Cuando llegó fuera vio como su padre le daba con el palo. "Le dije a mi padre que parara". Sólo pudo ver otro golpe más, ya que una vecina se la llevó a su casa.

Desde que pasó esto ha estado un año en psicólogos y no quiere dormir sola. "Creía que era buen padre, pero no estaba casi nunca en casa, y si estaba borracho, si salía me vigilaba y no dejaba que me juntara con gente, sobre todo con la familia de mi madre. No tenía amigos", ha afirmado, añadiendo que "la relación con la pareja de su madre era buena y que al hijo biológico de este lo conocía de vista".

La declaración de la madre de la exmujer del acusado también ha coincidido con la de su hija, salvo un pequeño matiz, pues ha afirmado que el ataque fue de frente pero, en el momento en el que se estaban girando para irse, por eso le dio en la nuca. "Estaba muy alterado, pero sabía lo que hacía, te digo yo que lo sé, lo hizo a fondo. Después del primer golpe siguió y tras rematarlo siguió insultando a todo el mundo".

VECINOS

En la declaración de dos vecinos, el primero de ellos ha contado que salió de a la calle al escuchar voces más fuerte de las habituales, afirmando que conocía las continuas discusiones del matrimonio cada vez que se producida la entrega de la hija, y que cuando llegó la víctima ya estaba en un charco de sangre. Respecto al acusado estaba "muy alterado, fuera de sí" pero no recuerda los supuestos insultos que lanzaba.

El segundo de los vecinos que ha prestado declaración ha narrado como salió tras llamar la exmujer del acusado a su puerta y que él fue el encargado de tranquilizarlo y que tirara el arma homicida. Ha asegurado que en ningún momento fue hacia las mujeres aunque sí estuvo despotricando. "Me ha comentado cosas", ha indicado refiriéndose al acusado, añadiendo que éste "se lamentaba, lloraba", ya que "su preocupación eran sus hijas" y afirmando que lo vio muy nervioso.

Finalmente los guardias civiles que se encargaron del caso han reconocido el arma del crimen cuando se la han mostrado, han ratificado el atestado que hicieron en el momento de los hechos y han descrito el procedimiento seguido en la investigación cuando llegaron al lugar del crimen.