Interior del nuevo Mercado de Sant Antoni.
Interior del nuevo Mercado de Sant Antoni. MARINA LOPERENA

El Mercado de Sant Antoni empieza la última fase de las obras. Con la estructura del edificio ya terminada, esta semana los comerciantes empiezan las obras del interior de sus paradas.

El edificio tiene una superficie total de 53.388 metros cuadrados distribuidos en 5 niveles, cuatro de los cuales han estado excavados para poder dotar el mercado de los servicios y comercios demandados. En su interior, el mercado acogerá 52 paradas de alimentación, y 105 no alimentarias, mientras que en el antiguo mercado, había unas 180 paradas destinadas al producto fresco. Según ha explicado uno de los arquitectos responsables del proyecto, Pere Joan Ravetllat, "en metros cuadrados estos 52 establecimientos ocupan lo que sería un 66% del mercado antiguo. Son menos comercios pero mucho más grandes".  

En el mismo sentido, el director de Proyectos del Institut Municipal de Mercats de Barcelona, Pere Xavier Sirvent, ha detallado que al cerrar el edificio el mercado contaba con más de 180 paradas, y ha destacado que, aunque serán menos, las nuevas serán más grandes --con una media de ocho metros de línea--, y que diversas de han fusionado.

Sirvent ha explicado que el mercado tendrá tres bares (cuando cerró había diez), ninguno con terraza, y que entre tres y cuatro paradas han solicitado una ampliación para ofrecer degustaciones, sobre las que ha asegurado que "no hay mucha demanda porque lo ven un mercado de barrio y los comerciantes no hacen una apuesta significativa" por el consumo en el mismo espacio.

El mercado, que cerró en 2009 para su rehabilitación, contará con 235 establecimientos, 52 de los cuales será del mercado de producto fresco de alimentación; 105 de los encantes de productos no alimentarios, y 78 del mercado dominical de libros.

El mercado dominical operará desde el perímetro del edificio; las paradas de producto fresco se ubicarán en el centro del mercado en la planta al nivel de calle, ocupando los pasillos interiores, y las de producto no alimentario estarán en los pasillos más cercanos a la fachada; estos pasillos podrán cerrarse, posibilitando que un mercado está abierto aunque el otro esté cerrado.

La presidenta del mercado de producto fresco, Maria Masclans, ha destacado que el mercado será un punto de encuentro de barrio y ciudad, y que s

Por otra parte, Ravetllat ha remarcado también que se trata del "mercado de siempre pero modernizado". "La idea es tener producto alimentario y no alimentario en el mismo edificio. Queremos que se produzca toda la compra cotidiana alimentaria y la no cotidiana. No es un mercado diferente del que era, es solo un mercado diferente en las proporciones y en el diseño de los establecimientos" ha remarcado.

El coste total de la rehabilitación del edificio gira entorno a los 60 millones de euros.

La fecha de apertura oficial la decidirán conjuntamente el Ayuntamiento y los paradistas, con la construcción del interior de las paradas finalizada, aunque el regidor de Turismo, Comercio y Mercados, Agustí Colom, ha comentado que se prevé que abra en mayo.

El mercado dispone de varios espacios. Entre ellos, un aparcamiento funcional para aparcar, cargar, descargar, hacer maniobras, acoger las llegadas de compactadoras. este espacio forma parte de la singularidad del mercado, ya que los paradistas del mercado antiguo tenían que descargar a fuera. Así mismo, para optimizar el sitio, los espacios exteriores se convierten en plazas públicas. Esto implica un coste de urbanización que añadir al coste de la obra del mercado.

Al lado del parking subterráneo, se han construido unos almacenes ventilados para los paradistas que podrán colocar las cámaras frias y los productos manteniendolos frescos gracias a un sistema de aeración pensado por los arquitectos. Respeto la accesibilidad, el nuevo mercado esta equipado por ascensores, monta cargas, rampas y escaleras mecánicas.

Construcción compleja

Durante la modificación del mercado se ha encontrado un fragmento de la Vía Augusta debajo del mercado, aparte de un trozo de muralla medieval, que se ha querido conservar. Tanto es así, que los arquitectos han adaptado el espacio con el objetivo de que se permita pasear entre este muro medieval. Cuanto a la parte de vía romana encontrada, se dejará en manos del Museo de Historia de Barcelona la decisión de su futuro, aunque de momento se podrá visitar.

Efectivamente, "se conocía la existencia de una antigua muralla medieval enterrada pero se desconocía el estado en el que la íbamos a encontrar. Cuando apareció, hubo que parar las obras, debatir con el Ayuntamiento y la Generalitat sobre su futuro por una cuestión de patrimonio. Entonces fue cuando tomamos la decisión común de conservarla y partirla en dos por necesidades de acceso al mercado." ha explicado la arquitecta que se encargó de la modificación.

Por otra parte, esta muralla constituye un orgullo. El arquitecto responsable del nuevo mercado ha añadido: "nos gusta pensar que es un espacio que ya existía en el siglo XVII, de hecho nuestros antepasados han visto este mismo espacio que nosotros solo hemos hecho surgir de la tierra. Este espacio era visible desde la ciudad aunque la muralla tenía 10 metros más de altura y la han desmontado justo para poder construir el Eixample."

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