En nota de prensa el Ministerio Fiscal sostiene que el acusado mantuvo una relación sentimental con la víctima durante dos meses aproximadamente, conviviendo los fines de semana en Tineo. La relación finalizó a finales de diciembre de 2016 a iniciativa de la mujer "debido al carácter agresivo, controlador y celoso que mostraba el acusado".

En la madrugada del día 23 de diciembre, cuando ambos se encontraban en casa, el acusado comenzó a recriminarla por una llamada de teléfono, iniciándose una discusión entre ambos, en cuyo transcurso el acusado la agarró por el cuello. A continuación, cogió una estrella metálica (suriken) y se la pasó lentamente por el cuello varias veces, a la vez que insistía en averiguar datos de la llamada.

Posteriormente, en la madrugada del día 26, la mujer se despertó al notar que el acusado, con quien estaba durmiendo, la estaba agarrando nuevamente del cuello, insistiendo en que le dijera con quién estaba soñando. A continuación, la levantó y la llevó al otro extremo de la habitación y le propinó dos fuertes puñetazos en el estómago.

Ninguno de estos hechos fue denunciado por la víctima, ni tampoco acudió a ningún centro médico a curarse de las posibles lesiones. Sin embargo, desde el último episodio, y apoyada por su familia, tomó la decisión de romper la relación y así se lo comunicó al acusado. El agresor no lo aceptó y amenazó a la mujer y su familia.

Días después, cuando la víctima fue a recoger su vehículo en Cangas del Narcea, se encontró con el acusado, que se dirigió a ella con la intención de hablar para "arreglar las cosas". Ante su negativa, la condujo, cogiéndola por el hombro, a un lugar más apartado; una vez allí, el acusado la agarró fuertemente y comenzó a agredirla porque la víctima no quería darle su teléfono.

Continuó con la agresión hasta que un amigo del acusado que se encontraba cerca trató de detenerlo sin éxito. Finalmente, cuando los familiares de la víctima ya estaban alarmados por su tardanza, su hermano, junto con su pareja y el hijo de ésta, de 2 años, se dirigieron al aparcamiento donde saben que suele estacionar la mujer. Sin mediar palabra, el acusado fue hacia el hermano y le propinó un puñetazo en la cara. Al advertir que el bebé se encontraba a bordo trató de abrir la puerta a la vez que decía que iba a darles donde más les dolía, provocando en ellos un gran temor y desasosiego.

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