Salvador Sobral
El cantante portugués Salvador Sobral, actuando en Eurovisión. EFE

El Ayuntamiento de Lisboa recibirá este lunes de forma oficial el testigo de Kiev para organizar la próxima edición del festival de Eurovisión, que se celebrará por primera vez en Portugal gracias a la victoria en 2017 de Salvador Sobral.

El alcalde de Kiev, Vitaliy Klitschko, dará el peculiar traspaso de poderes a su homólogo luso, Fernando Medina, en un ceremonia en la Alcaldía de Lisboa que será retransmitida en directo para los países que integran la Unión Europea de Radiodifusión (UER).

El acto servirá además para conocer cómo quedarán configuradas las actuaciones de las semifinales del concurso, que tendrán lugar los días 8 y 10 de mayo.

Con este evento comenzarán oficialmente los preparativos para organizar la próxima edición de Eurovisión, un evento que Portugal no ha acogido nunca y cuya magnitud exige una preparación minuciosa.

Lisboa se prepara para sus visitantes 

En primer lugar, en lo referido a las instalaciones donde se realizarán las galas, el estadio Altice Arena de Lisboa, un recinto que cuenta con capacidad para 20.000 personas.

El espacio deberá ser preparado para responder a las otras exigencias del concurso: camerinos suficientes para los participantes y espacio para los más de 1.500 periodistas que se estima acudirán, así como oficinas para la organización.

Además, la ciudad sufrirá una pequeña revolución en lo referido a su capacidad hotelera, puesta a prueba con la llegada de al menos 1.000 delegados, más los reporteros antes citados y los miles de fans que seguirán las galas no solo dentro del Altice Arena, sino a través de pantallas gigantes instaladas en la Praça do Comércio.

En este céntrico lugar se levantará diez días antes de la final, el 12 de mayo, el llamado Eurovision Village, una zona en la que cada día habrá espectáculos en vivo y variadas actividades de animación.

Todo este despliegue contará con fuertes medidas de seguridad privada y pública que será costeado por diversas entidades, entre ellas el propio Ayuntamiento de Lisboa, que desembolsará hasta cinco millones de euros como contribución total al evento.

Eurovisión 2018 marcará un hito en lo referido a la preparación de grandes eventos para Portugal, que tras 53 años de discreta participación en el concurso se estrena ahora como anfitrión gracias a la inesperada victoria de Salvador Sobral el año pasado con la balada Amar pelos dois (Amar por los dos).