Los cuatro presidentes provinciales de la CEG en reunión
Los cuatro presidentes provinciales de la CEG en reunión CEG

La gestora de la confederación de empresarios de Galicia (CEG) -los cuatro responsables provinciales- prevé reunirse esta semana para abordar la crisis que ha generado la dimisión de su presidente, la tercera en algo más de dos años, según han informado fuentes consultadas por Europa Press.

Tras la salida de Antón Arias, hecha pública este jueves, los estatutos de la patronal prevén que la junta de vicepresidentes se encargue de la gestión de la institución, como ya lo hizo tras la marcha de José Manuel Fernández Alvariño y después del abandono de Antonio Dieter Moure.

"En caso de vacante, ausencia o enfermedad del presidente, le sustituirá la junta de vicepresidentes, a cuyo frente estará el vicepresidente que durante más años haya desempeñado el cargo de presidente en una de las cuatro confederaciones provinciales", recogen los estatutos de la CEG.

Esa persona es Antonio Fontenla, máximo representante de los empresarios coruñeses desde el año 2000, cargo que compatibilizó entre 2001 y 2013 con la presidencia de la confederación gallega.

DOS MESES

Los estatutos -documento que Arias pretendía reformar y en cuyo fracaso justifica su salida- también establecen que "en caso de vacante de la presidencia, en el plazo de dos meses se convocarán nuevas elecciones y quien resultará elegido iniciará un nuevo mandato", con la duración de cuatro años.

Así las cosas, el futuro de la patronal está en manos de Fontenla junto al secretario general de la confederación de Lugo, Jaime López (que este mismo viernes advirtió de que estudiarán su continuidad en la CEG de no cambiar las cosas) y los presidentes de Ourense y Pontevedra, José Manuel Pérez Canal y Jorge Cebreiros, respectivamente.

En el horizonte están unos nuevos comicios, que amenazan con enquistar todavía más el conflicto permanente en el que está instaurada la entidad.

Hace justo un año, Fontela, López, Pérez Canal y Cebreiros llegaron a un pacto -que hay quien niega- para alcanzar un candidato de consenso, pero a última hora Arias presentó su candidatura, apoyado por A Coruña y Lugo. Por eso, Ourense y Pontevedra mantuvieron una férrea oposición a un mandatario que veían con un "pecado de origen", por esa supuesta traición.

Las tensiones internas se arrastran desde la época de Alvariño, que sustituyó a Fontenla en 2013. Críticos con su gestión bloquearon sus apenas dos años de gobierno, al atribuirle supuestas irregularidades en los gastos de la confederación.

A él le dio el relevo Antonio Dieter Moure, que se alzó en la presidencia de la CEG por 10 votos frente a su rival, el también ourensano José Manuel Pérez Canal. Moure estuvo menos de un año en el cargo y, aunque alegó motivos personales, los problemas en el seno de la patronal fueron clave en su salida.

En su adiós ante los periodistas, Antón Arias explicó este jueves que espera que su decisión sirva como un revulsivo a la institución, a modo de "catarsis", para que sus integrantes reflexionen y piensen "más en los intereses del conjunto que en intereses personales".

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