Como explica en su misiva, sólo el 31 de julio de 2012 recibieron una notificación por parte de Martínez Pascual en la que se comunicaba a Ashal que habían recibido el documento con su petición y que se estudiaría en el próximo Consejo Ejecutivo del Consorcio Almanzora-Levante-Velez, que informaría a la Junta General de su posible repercusión en la modificación de la ordenanza fiscal. Sin embargo, "desde entonces no ha habido ninguna nueva respuesta" y las quejas de bares, hostales y alojamientos de la zona no dejan de llegar a la patronal hostelera.

Y es que, como explica Ashal en su escrito, resulta "desproporcionada, inviable e injusta" una tasa que puede llegar a ascender a más de dos mil euros trimestrales -ocho mil al año- como la que se atribuye a algunos campings por un servicio de recogida de basura que "sólo pasa una vez por semana o cada diez días por alguno de dichos establecimientos".

Como señala García en su misiva, el sector solicita una "solución razonable" que tenga en cuenta a la hora de la aplicación práctica de la citada tasa no sólo los metros cuadrados de los establecimientos o las plazas del sector alojamiento turístico, sino también otras variables que "pudieran servir de aliciente a los emprendedores para

mantener sus inversiones asegurando de esta forma la supervivencia de los propios establecimientos y, en general, la creación de riqueza".

De esta manera, propone que se apliquen variables como las de población u ocupación de los establecimientos o que aquellos locales que tengan varias actividades tributen por la de mayor importe pero no por la suma de todas ellas. El colectivo también entiende necesario un reajuste del servicio a la nueva realidad existente, ya que "una gran parte de los establecimientos del sector de la hostelería y el turismo ubicados en algunos de los municipios que conforman el consorcio permanecen prácticamente cerrados por falta de clientes durante largas temporadas o, en ocasiones, de lunes a viernes".

García apremia al Consorcio a dar una respuesta a la demanda de un sector que se siente "agravado por la presión fiscal, lo que afecta a la competitividad de sus empresas turísticas". "La solución en la prestación del servicio de recogida de basura no está en la presión fiscal, sino en una reestructuración del servicio en su conjunto y su adaptación a las circunstancias de cada momento", concluye.

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