Los hechos tuvieron lugar el pasado sábado 13 de enero, cuando el propietario del establecimiento advirtió a la Policía de haber sido víctima de un robo en su establecimiento.

Cuando se disponía a abrir el bar, se percató de la existencia de sangre por todo el local, mientras que las tres máquinas tragaperras se encontraban forzadas y con las pantallas rotas. Asimismo, reparó en que faltaban 2.500 euros de los cajones interiores.

Una vez allí, los agentes se percataron de que los sistemas de alarma estaban todos desconectados y que la persiana de acceso no se encontraba forzada, por lo que sospecharon que podía tratarse de alguna persona relacionada con el establecimiento.

Tras las pesquisas, identificaron a uno de los autores del robo: un trabajador del propio bar que, junto con otras dos personas, accedió al interior para llevarse el dinero.

Días más tarde, el jueves 18 de enero, los investigadores identificaron a los otros dos sospechosos y posteriormente los tres fueron localizados y detenidos. Esta operación ha sido llevada a cabo por efectivos del grupo II de Delincuencia Especializada de la Brigada Provincial de Policía Judicial de Alicante.

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