La Sindicatura de Cuentas de Baleares (SCIB) ha concluido que "no existe riesgo de inestabilidad presupuestaria de las finanzas" de la Comunidad "a largo plazo", a pesar de que "a medio plazo sí que podrían producirse algunas tensiones según la evolución de los ingresos y la financiación".

Así lo destacan en el Informe 144/2017 que han entregado este viernes al Parlament relativo al análisis de determinados aspectos del endeudamiento de la Comunidad Autónoma a 31 de diciembre de 2016.

Por otra parte, explican que hay datos que sugieren, aunque no afirman "con rotundidad", que Baleares ha sufrido "un agravio en su financiación", en relación con la media de las comunidades autónomas, que ascendería a 3.359,9 millones de euros durante el periodo 1997-2014.

Sin embargo, continúan, "lo que no se puede afirmar es que esta falta de financiación se haya traducido exclusivamente en endeudamiento", porque se puede observar que "hay determinadas regiones que con menos financiación en términos per cápita que la CAIB (y unas necesidades de gasto similares) no han alcanzado niveles de endeudamiento tan elevados".

Según explican, el informe se ha realizado como consecuencia de la iniciativa de la Comisión de Hacienda y Presupuestos del Parlament por el acuerdo que adoptó el 28 de febrero de 2017, mediante el cual aprobó la una proposición no de ley relativa al informe específico sobre la deuda de la Comunidad Autónoma.

Los objetivos generales del Informe han sido analizar la sostenibilidad económica y presupuestaria de Baleares a partir del endeudamiento vigente a 31 de diciembre de 2016; estudiar las operaciones financieras con amortización única limitada al final del periodo de vida de la operación (operaciones bullet) y cuantificar qué parte del endeudamiento actual de la CAIB se podría atribuir a su falta de financiación derivada de los modelos de financiación 1997-2001, 2002-2008 y 2009- 2014.

En el informe, la Sindicatura establece una serie de recomendaciones como que se dé cumplimiento a las reglas fiscales que establecen tanto a corto como a largo plazo para garantizar la sostenibilidad financiera de la Comunidad.

Según señalan, esto implica tanto ajustar el gasto a las posibilidades de recursos como realizar actuaciones por la vía de los ingresos, bien sea a partir de aumentar la presión tributaria como de redefinir la política fiscal.

Por otra parte, recomiendan negociar con el Estado el mantenimiento al acceso a la financiación en condiciones financieras favorables hasta que la situación presupuestaria y financiera de Baleares permitiera el acceso directo a los mercados financieros en condiciones asumibles.

Además, sugieren que se evite, en la medida en que haya instrumentos financieros alternativos, el uso de las operaciones financieras con un único período de amortización, dados sus efectos negativos desde el punto de vista de los principios de la equidad intergeneracional y la ilusión fiscal.

Asimismo, recomiendan definir claramente cuál debe ser el nivel de recursos que se consideraría justo que aportase un modelo de financiación (en términos de posiciones en relación con el resto de comunidades autónomas, considerando necesidades de gasto o capacidades fiscales, techos a la solidaridad, etcétera.).