Donald y Melania Trump
Una imagen de Donald y Melania Trump. GTRES

Los estadounidenses (y el mundo entero) vivieron dos legislaturas, esto es, ocho años, viendo cómo Barack y Michelle Obama se prodigaban muestras de cariño en público constantemente. Discursos con declaraciones de amor, fotos en redes sociales (con millones de retuits) y apoyo público eran constantes.

Y de esa situación se pasó sin transición a Melania y Donald Trump, la pura estampa de la frialdad, la distancia y las apariciones públicas en el puro cumplimiento del deber y el protocolo.

Melania lleva trece años de matrimonio con el antes magnate de los negocios y ahora presidente de los Estados Unidos y cualquiera puede ver que su relación no está bañada por el cariño. De hecho, ni siquiera viven juntos.

La primera dama se quedó a vivir en Nueva York cuando Trump se instaló en la Casa Blanca (Washington) con el pretexto de no cambiar de colegio a su hijo Barron Trump.

Ahora en los Estados Unidos los rumores de divorcio comienzan a sonar a próxima noticia (y Donald Trump sería el primer presidente en activo que se divorciara) por dos hechos recientes.

Por un lado, una exactriz porno concedió una entrevista en la que aseguraba que se acostó con Donald Trump cuando éste estaba ya casado con Melania (estando ésta última embarazada) y que recibió dinero por mantener en secreto los encuentros sexuales que supuestamente mantuvieron y que el abogado de Trump ha negado en un comunicado.

Poco después de esta acusación llegó un tuit de Melania en el que celebraba su primer año como primera dama y para recordarlo subía una fotografía... sin Donald Trump. De hecho, en la imagen aparece Melania Trump del brazo de uno de los militares que hacen de escolta y asistente durante los actos protocolarios.

No obstante y a pesar de su distanciamiento cabe tener en cuenta que la historia de los presidentes de EE UU está plagada de matrimonios que se mantuvieron juntos contra viento y marea, el caso más reciente podemos encontrarlo en Hillary y Bill Clinton.