Roscón de San Valero
Roscón de San Valero EUROPA PRESS

El presidente de la Asociación Provincial de Empresarios de Confitería y Pastelería de Zaragoza, Ramón Sorroche, ha explicado que el pasado año "fue flojo" en ventas, si bien durante la festividad de Reyes, el pasado 6 de enero, se recuperaron.

"Fue buenísimo, al igual que todas las fiestas de Navidad y nos hace pensar que existe una recuperación en nuestro sector", ha enfatizado Ramón Sorroche.

En declaraciones a Europa Press ha explicado que esta fiesta local, al caer este año en lunes "da pie a que mucha gente se vaya de la ciudad porque son tres días seguidos de fiesta, pero todo apunta a que las ventas irán mejor que el pasado San Valero, visto el precedente de Reyes", ha reiterado.

Sorroche ha calculado que se venderán unos 80.000 roscones en la ciudad de manera escalonada durante los tres días y, si se confirma finalmente esta cifra puede representar hasta un 20 por ciento más que en 2017 por estas fechas.

Acerca de los ingredientes que se emplean en su fabricación, el presidente de la asociación ha contado que el roscón tradicional lleva mantequilla, harina, huevos, raspadura de limón y de naranja, agua de azahar, azúcar, sal, reforzante de masa para que no se venga abajo y levadura.

INGREDIENTES Y TENDENCIAS

A esos productos "cada obrador añade algún otro ingrediente para que tenga un sabor más particular" que puede ser anís o zumo de naranja natural, ha precisado Ramón Sorroche.

Sobre las tendencias en el relleno del roscón ha observado que va cambiando y frente al original que era solo nata, se han añadido otras variedades como crema y nata, trufa y otros tipos de relleno, pero "el mayoritario es el de nata, que sigue siendo el roscón estrella", ha aclarado.

También la forma varía dependiendo de cada obrador y frente a los redondos tradicionales también se elaboran ovalados. "Cada establecimiento decide y también los precios".

Como ejemplo, Sorroche ha expuesto que un roscón de un kilo de peso (10-11 raciones) se vende a 23 euros en el establecimiento que él regenta en el barrio de Torrero y ha estimado que podría vender unas 800 unidades.

Asimismo ha alertado de que si el consumidor se decanta por los roscones industriales "se arriesga a comer otra calidad", por lo que ha instado a que se adquieran en un obrador "donde se elaboran con buenas masas y con un relleno fresco y de calidad".

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