Fachada del Tribunal Supremo.
Imagen de la fachada del Tribunal Supremo. EUROPA PRESS

El pleno del Consejo del Poder Judicial (CGPJ) ha elegido como nuevos magistrados del Tribunal Supremo a María Luz García Paredes, progresista; a Fernando Román, ex secretario de Estado de Justicia con Alberto Ruiz-Gallardón, y a Vicente Magro, que fue senador del PP entre 1996 y 1997.

Magro ha sido elegido para la Sala de lo Penal con diez de los veinte votos emitidos en el pleno del órgano de gobierno de los jueces, al que no ha asistido el vocal Álvaro Cuesta. Los otros dos candidatos a este puesto, Javier Hernández García y Susana Polo García, han recibido cinco votos cada uno, lo que indica que se ha dividido el voto de los vocales progresistas.

Según la biografía facilitada por el CGPJ, el nuevo magistrado de la Sala de lo Penal del Supremo ingresó en la carrera en 1987. Sirvió en el Juzgado de Primera Instancia número 4 de Alicante. Fue letrado del Servicio de Inspección del CGPJ en 1998, y magistrado a la Audiencia Provincial de Alicante, de la que en 2001 fue nombrado presidente, puesto en el que permaneció durante quince años. En 2016 obtuvo destino en la Audiencia Provincial de Madrid.

Ha formado parte de la Sala de Gobierno del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana y es, desde 2002, asesor del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género, un problema contra el que es muy beligerante, dentro del Consejo General del Poder Judicial. A estos datos se suman otros: fue elegido senador por el PP en 1996. Junto a ello, cabe resaltar que ha sido presidente de la conservadora Asociación Profesional de la Magistratura.

Por lo que respecta a Fernando Román, nuevo magistrado de la Sala Tercera del Tribunal Supremo, ha obtenido diez de los 19 votos emitidos en el Pleno. Ingresó en la carrera en 1987, cuando también entró en la carrera fiscal, dentro de la cual sirvió en el Tribunal Superior de Justicia de Madrid.

En 1993, tras superar la oposición restringida a magistrado especialista en el orden jurisdiccional contencioso-administrativo, reingresó en la carrera judicial como magistrado de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León, con sede en Burgos.

Un año después se incorporó al Tribunal Superior de Justicia de Canarias, donde permaneció hasta 1999, cuando obtuvo destino en la la Audiencia Nacional. Ha sido letrado del CGPJ y director de su Gabinete Técnico. Tras reingresar en el servicio activo, de nuevo en la Audiencia Nacional, Román fue nombrado en 2004 jefe del Gabinete Técnico del Tribunal Supremo, cargo que desempeñó hasta 2011. En esa fecha fue nombrado secretario de Estado de Justicia, puesto en el que permaneció hasta 2014. En la actualidad está destinado en la Sección Séptima de la Sala de lo Contencioso-Administrativo de la Audiencia Nacional.

En cuanto a la magistrada María Luz García Paredes, considerada progresista por fuentes no oficiales del CGPJ, estaba hasta ahora destinada en la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Madrid. Ha obtenido 13 de los 20 votos emitidos en el Pleno.

El también aspirante al puesto Ricardo Bodas Martín, que fue director general durante un mandato socialista, ha obtenido cinco votos. Con su entrada en el Supremo, serán doce las magistradas en este tribunal frente a 71 varones. En España, casi el 53 % de los jueces son mujeres, según los datos del CGPJ, pero su representación en las más altas instancias es minoritaria.

La nueva magistrada de la Sala de lo Social del Supremo ingresó en la carrera en 1980 y tuvo su primer destino en Córdoba, para servir luego en Tarragona, Alcalá de Henares y Madrid. En 1992 entró a formar parte del Gabinete Técnico del Tribunal Supremo y en 2004 se incorporó a la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, aunque desde el pasado mes de septiembre desempeña una comisión de servicio como magistrada coordinadora de nuevo en el Gabinete Técnico del Tribunal Supremo.