A su parecer, los árboles son la representación más visible por su valor ambiental, recreativo y paisajístico, dentro del patrimonio de la ciudad. "El buen estado de las zonas verdes, en este sentido, es un espejo que refleja la sensibilidad social y cultural de sus habitantes y gestores".

"La gestión de este patrimonio debe basarse necesariamente en una adecuada planificación, sustentada sobre criterios técnicos".Este documento debería servir a medio y largo plazo para marcar las directrices relativas a la gestión del arbolado viario y de las zonas verdes urbanas. Tendría que contener un inventario del patrimonio arbóreo, objetivos, criterios de planificación y gestión, líneas estratégicas, acciones y un calendario estimativo de las actuaciones. Todo ello, acompañado de una estrategia de participación, comunicación y educación ambiental.

La base de este Plan Director debería ser la integración del árbol en la ciudad, compatibilizando la salud de los ejemplares con la seguridad de las personas e infraestructuras, según la Real Academia. "Habría de incluir un listado de especies aconsejables y desaconsejables por sus requerimientos ecológicos, necesidades de espacio y de humedad, características alergénicas y potencial estético".

Contar con esta herramienta permitiría conocer el estado sanitario de los árboles y su potencial peligrosidad para los ciudadanos, añaden desde la Real Academia, al tiempo que expresan que el Plan Director debería contemplar la eliminación y sustitución de los ejemplares "decrépitos o moribundos, elaborándose un calendario anual de los ejemplares que hubiera que eliminar paulatinamente con el fin de alcanzar, a medio plazo, un dosel arbóreo diverso y de buena calidad tanto sanitaria como estética".

"También debería contemplar la eliminación de las podas abusivas y desmesuradas que se han venido ejecutando en Toledo a lo largo de las últimas décadas, la inmensa mayoría de ellas sin ejecución técnica, las cuales son responsables, en buena medida, del estado lamentable en el que se encuentra una buena parte de los árboles de la ciudad", han afirmado.

Con dicho Plan Director en vigor, "Toledo podría cobrar un rumbo en la gestión de su arbolado que hoy se nos antoja más necesario que nunca, a la luz de los últimos acontecimientos y de las polémicas que se hayan podido generar, a menudo por cuestiones que van más allá de lo puramente ambiental o patrimonial".

Los árboles, según los académicos que componen el Pleno -que debatió sobre este asunto en su sesión del pasado 24 de enero-, son necesarios y componen en el ornato municipal, "unas veces como elementos protagonistas y otras como acompañantes del la riqueza monumental y arquitectónica, deberían ser objeto de los mayores desvelos por parte de los responsables municipales". "Su sombra, tan necesaria en los meses estivales en estas latitudes, es pieza clave en la calidad de vida de vecinos y visitantes, pues en buena medida son los árboles quienes convierten a las ciudades en entornos más amables y hacen sus espacios habitables", han concluido desde la Real Academia.

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