El presidente del Gremio de Hoteles de Barcelona, Jordi Clos.
El presidente del Gremio de Hoteles de Barcelona, Jordi Clos. MARINA LOPERENA

Cae el turismo de calidad. El sector hotelero de lujo de Barcelona sufrió pérdidas de facturación del 35% en el mes de diciembre de 2017. Aún así, los hoteles de la capital catalana han cerrado el año con una facturación un 6% superior a la de 2016.  

El presidente del Gremi d'Hotels de Barcelona, Jordi Clos, ha puesto de relieve esta crítica situación y ha lamentado que la ciudad "está quedando excluida en algunos casos del listado de candidatas para la organización de ferias y reuniones de negocios. Barcelona está excluida y hasta ahora no era así".

El también empresario hotelero ha remarcado que "después de haber tenido un primer semestre extraordinario, el segundo entramos en una espiral de una serie de circunstancias"  como la inestabilidad política, la "turismofobia", ataques vandálicos contra infraestructuras turísticas de la ciudad o el atentado del 17 de agosto.


El último trimestre, el "fatídico", según Clos, representó la caída del 8% de la facturación. Más concretamente, el mes de octubre cayó un 15%, igual que en noviembre. Y en diciembre la caída llegó al 25% en comparación con los mismos meses de 2016. El presidente del Gremi ha insistido en que "esta trayectoria negativa del último semestre hace que nos comamos todo el stock que traíamos del primer semestre. Hemos podido salvar el  segundo con estabilidad ya que nos hemos comido todo el que traíamos de más pero ahora hay que pensar de cara al futuro".

Aún así, los hoteles de Barcelona han cerrado el año 2017 con una ocupación media del 80%, en la misma línea que en 2016.

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