Virginia Woolf
Virginia Woolf WIKIPEDIA

Una de las más importantes figuras de la literatura británica del siglo XX, Virginia Woolf (1882-1941) desarrolló con un estilo propio en novelas como La señora Dalloway (1925) y Al faro (1927) la técnica narrativa del Stream of Consciousness (flujo de conciencia), el monólogo interior que imita nuestro modo natural de pensar, con imágenes, ideas y sentimientos que cruzan fugaces la mente.

Nació en Londres rodeada de todos los antecedentes familiares necesarios para convertirse en una escritora de altura. Su padre Leslie Stephen era un reputado historiador, editor, crítico, escritor (y alpinista) que se codeaba con famosos autores victorianos de la altura de Henry James.

Su madre (Julia Stephens) era sobrina de la fotógrafa Julia Margaret Cameron. Conocida por su belleza, fue modelo del pintor prerrafaelista Edward Burne-Jones. En la casa de los Stephen, Woolf —educada en casa— creció en un privilegiado ambiente intelectual.

Frases célebres de Virginia Woolf

“Cada secreto del alma de un escritor, cada experiencia de su vida, cada atributo de su mente, se hallan ampliamente escritos en sus obra”.

“No hay barrera, cerradura ni cerrojo que puedas imponer a la libertad de mi mente”.

“El amor es una ilusión, una historia que una construye en su mente, consciente todo el tiempo de que no es verdad, y por eso pone cuidado en no destruir la ilusión”.

“La vida es sueño; el despertar es lo que nos mata”.

“La vida misma, cada momento de ella, cada gota de ella, aquí en este instante, ahora, en el Sol, en Regent's Park, fue suficiente, de hecho, demasiado”.

“Uno no puede pensar bien, amar bien, dormir bien, si no ha comido bien”.

“Las mujeres han vivido todos estos siglos como esposas, con el poder mágico y delicioso de reflejar la figura del hombre, el doble de su tamaño natural”.

“Amar nos separa de los demás”.

“Sólo el cielo sabe por qué lo amamos tanto”.

“Sí, siempre mantén los clásicos a mano para prevenir la caída”.

“Nos produce náusea la vista de personalidades triviales que se descomponen en la eternidad de lo impreso.”