Tres mujeres han muerto este jueves y 46 resultaron heridas, cinco de ellos muy graves según informan medios locales, después de que un tren descarrilara en su entrada en la ciudad italiana de Milán en torno a las siete de la mañana.

En un principio se constataron dos fallecimientos, pero avanzada la mañana una portavoz de la Consejería de Sanidad de Lombardía informó del hallazgo de un tercer cadáver en un vagón.

El tren constaba de seis coches, cuatro de los cuales se han visto afectados, y procedía de Cremona. Dentro de los vagones siniestrados han permanecido varias horas un buen número de personas que fueron socorridas por los equipos de emergencia y bomberos que se desplazaron inmediatamente a la zona, a la que llegaron unos veinte medios, entre ambulancias y helicópteros.

Cuarenta y seis heridos fueron trasladados a diversos hospitales de la capital lombarda, principalmente al San Raffaele. Todos los hospitales de Milán están en estado de máxima emergencia.  Alrededor de otro medio centenar de afectados no han requerido hospitalización, muchos de ellos están siendo atendidos en dos gimnasios cercanos por personal sanitario y psicólogos.

Al lugar llegaron también los técnicos de la Red Ferroviaria italiana para tratar de determinar las causas del accidente y la hipótesis que cobra mayor fiabilidad es que haya tenido que ver con un problema en el cambio de vía, según los medios. La Fiscalía de Milán ha abierto una investigación con la hipótesis de desastre ferroviario culposo. 

Según las primeras pistas, la causa más probable del siniestro fue un hundimiento en la vía, aunque la razón definitiva se verá reflejada en el análisis de la caja negra. 

El maquinista, que ha salido ileso, ha sido interrogado por los investigadores durante la tarde y ha afirmado que en el momento del accidente circulaba a una velocidad de 140 km/h, adecuada para el tramo que recorría, informan los medios locales.

En el interrogatorio ha relatado que sintió durante unos minutos una breve vibración por lo que accionó de inmediato el sistema de freno, pero "fue demasiado tarde", según las mismas fuentes. 

El tren de la compañía Trenord, que partió de la ciudad de Cremona, descarriló entre los municipios milaneses de Pioltello y Segrate en torno a las 07.00 locales (06.00 GMT) y transportaba sobre todo a trabajadores que se desplazan a Milán.