El consejero  de Agricultura, Rodrigo Sánchez Haro, en Cartaya.
El consejero de Agricultura, Rodrigo Sánchez Haro, en Cartaya. EUROPA PRESS/JUNTA DE ANDALUCÍA

En un encuentro mantenido con los representantes de la Asociación Nacional de Obtentores Vegetales (Anove) en las instalaciones de la empresa viverista Planasa, en la localidad onubense de Cartaya, el consejero ha destacado "el argumento sólido" de la capacidad del sector para exportar fresas, frambuesas y arándanos saludables, de la máxima calidad y de gran valor añadido entre enero y noviembre de 2017 por un importe superior a los 900 millones de euros, un tres por ciento más que la cifra récord firmada en el mismo periodo del año anterior.

Sánchez Haro ha puesto de relieve que nueve de cada diez euros que recibe la balanza comercial española por la venta de frutos rojos en los mercados internacionales tienen su origen en Huelva, "con unos productores comprometidos con la excelencia que demandan los consumidores", ha informado la Junta en una nota.

La resistencia a enfermedades, la productividad, la sostenibilidad, la diversidad de tamaños y formatos, el color y el sabor y la seguridad alimentaria son, en este sentido, a juicio del consejero, "rasgos diferenciadores de los frutos rojos onubenses". Un punto en el que ha hecho mención al importante papel que juegan entidades obtentoras como Planasa a la hora de afrontar esos "retos constantes" a través de la innovación y la investigación con nuevas variedades.

No en vano, ha continuado, el sector productor de semillas y plantas de vivero es el que más recursos y personal destina a ello, al invertir, en algunos casos, hasta el 30 por ciento de sus ingresos. "Es la industria que más apuesta por la I+D", ha concluido.

APOYO DEL IFAPA

La Consejería de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural, en palabras de Rodrigo Sánchez Haro, no es ajena a la trascendencia de la labor de investigación. Desde este departamento, a través del Instituto de Investigación y Formación Agraria y Pesquera de Andalucía (Ifapa), se lleva a cabo una amplia diversidad de proyectos que abordan desde aspectos como la mejora de la calidad nutritiva, organoléptica y vida post-cosecha, hasta la optimización del uso del agua mediante distintas estrategias de riego, sin obviar los sistemas de cultivo sostenible y de mejora de la calidad y la productividad.

De igual modo, el responsable del ramo ha puesto el acento en el Banco de Germoplasma de fresa, que, único en España, mantiene más de 500 entradas de este cultivo y emerge como uno de los mayores referentes de Europa.

La investigación, no obstante, según ha remarcado Rodrigo Sánchez Haro, viene seguida de la necesaria transferencia del conocimiento generado al campo, "para hacerlo útil y que redunde en innovación y en competitividad". Así, ya sea de forma directa por parte del Ifapa o mediante la suscripción de convenios de colaboración con el propio sector, en la actualidad están en ejecución iniciativas conjuntas bajo un presupuesto de más de 300.000 euros.

Asimismo, el cultivo de los frutos rojos tiene a su disposición el potencial de las instalaciones del instituto, como es el caso de la finca experimental El Cebollar, ubicada en el término municipal de Moguer y donde se llevan a cabo distintos ensayos con las distintas berries.

ANOVE Y PLANASA

La Asociación Nacional de Obtentores Vegetales (Anove) integra a 51 entidades, 49 empresas privadas y dos centros públicos de investigación. Sus socios ponen en el mercado más del 95 por ciento de las variedades utilizadas por los principales cultivos y la facturación total de sus miembros se eleva por encima de los 1.000 millones de euros, de los cuales 575 millones corresponden a la industria de la semilla.

El sector emplea a más de 2.500 personas sólo en este último campo y entre el 40 y el 50 por ciento de los trabajadores son especialistas en I+D, mientras que el 81 por ciento de las empresas cuentan con un departamento destinado a la investigación y el desarrollo.

Plantas de Navarra, SA (Planasa), por su parte, puso en marcha un centro de I+D en Cartaya en 1986 para contrarrestar la dependencia absoluta que tanto los viveros como el propio sector fresero de Huelva tenían del producto varietal que generaba la Universidad de California. Tres años después, el programa de mejora genética dio lugar a la primera variedad cien por cien española, denominada Tudla, que se desarrolló comercialmente entre 1991 y 1997 y supuso la venta de más de 300 millones de plantas.

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