Mariano Rajoy y Cristóbal Montoro
Rajoy y Montoro entran en el hemiciclo del Congreso para el debate de las enmiendas a la totalidad de los Presupuestos. Paco Campos / EFE

El anuncio de Cristóbal Montoro, el pasado lunes, de que se subirá el salario a los funcionarios a pesar de que no se aprueben los Presupuestos tenía dos lecturas. La primera, que la idea de Hacienda es aprobar esta subida a través de un decreto tramitado en el Consejo de Ministros. La otra, según explicaron a 20minutos fuentes cercanas al Ministerio de Hacienda, era dar un viraje en la posición del Gobierno ante el bloqueo de las cuentas.

Era la primera vez que Montoro, abiertamente, admitía la posibilidad de usar 'decretos' para aprobar medidas presupuestarias. Y la primera en que ponía en duda que las cuentas fueran a aprobarse. Un movimiento que podría interpretarse como una estrategia para forzar a Ciudadanos y PNV —e incluso al PSOE— a ablandar sus posiciones. "Hasta el último momento se va a seguir peleando para aprobarlos", matizaban las citadas fuentes.

Se podría dar la circunstancia de que tampoco en 2019 hubiera un nuevo presupuestoEl PNV rechaza apoyar las cuentas mientras el artículo 155 siga de aplicación en Cataluña. Y Ciudadanos, que había pactado los Presupuestos con el Gobierno para incluir una rebaja del IRPF, una semana más de baja de paternidad y un cheque guardería, se niega ahora a apoyarlos si no dimite la senadora Pilar Barreiro (PP), imputada en el caso Púnica.

Hoy mismo el presidente de la formación naranja, Albert Rivera, lo ha considerado una condición "sine qua non" porque la dimisión de imputados por corrupción fue parte del pacto para investir a Rajoy. "Los imputados por corrupción deben marcharse", ha añadido Juan Carlos Girauta, portavoz parlamentario de Ciudadanos.

Sin los apoyos en el hemiciclo de los nacionalistas vascos y de naranjas —o la abstención socialista— el Gobierno no podría sacar adelante las cuentas de este año. La prórroga presupuestaria decretada a finales del año pasado se mantendría todo este ejercicio. Y en verano se empezaría a negociar el techo de gasto del siguiente año 2019.

De hecho, se podría dar la circunstancia de que tampoco en 2019 hubiera un nuevo presupuesto porque, siendo un curso político que incluye elecciones municipales y regionales, los partidos opositores no tendrían 'incentivos electorales' para prestar su apoyo al Gobierno.

Rajoy niega haberse resignado a no tener Presupuestos

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha negado sin embargo este miércoles que el Gobierno haya dado por imposible desbloquear la negociación presupuestaria. "No estamos haciendo un 'plan B', estamos en conversaciones para intentar aprobar los Presupuestos y cuando finalicen, ya lo contaremos", ha dicho en una entrevista en la emisora Onda Cero. "No se preocupen, habrá nuevos Presupuestos", ha zanjado.

La posición de Rajoy es la mimsa que replica su gabinete en los últimos días. El ministro de Fomento Íñigo de la Serna asegura que no se "escatimarán esfuerzos" para aprobar los Presupuestos. Y la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría dice que se están ultimando , a la vez que le tiraba un anzuelo al PSOE. "Si tienen voluntad de acuerdo, podemos aprobarlos", dijo. Una abstención socialista, bastaría para convalidarlos en el Congreso.

Montoro comparece precisamente este miércoles en la Comisión de Presupuestos del Congreso para detallar la prórroga presupuestaria que aprobó a finales del año pasado. Y tendrá que explicar por qué ha marcado marzo como el mes en el que llevará al Consejo de Ministros el proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado (PGE) —para que entren en vigor en junio, como sucedió al año pasado— pese a no tener los apoyos necesarios.