Feliciano, el sexto por la derecha (con gorra oscura), celebra junto a vecinos y miembros de plataformas antidesahucios, entre ellas el Sindicat de Barri del Poble Sec, la paralización del segundo intento de desahucio del vecino de la calle Murillo desde hace 15 años y sus dos hijos.
Uno de los inquilinos afectados del Poble-sec celebra junto a vecinos la paralización de su desahucio. SINDICAT DE BARRI DEL POBLE SEC

La de este miércoles ha sido una mañana muy tensa en la calle Murillo del Poble Sec. Un nutrido grupo de vecinos y miembros de diversas plataformas antidesahucios del barrio y del distrito han estado dando apoyo, a pie de porteria, a Feliciano, un hombre con raíces en el barrio que iba a ser desahuciado en un segundo intento (el primero también fue fallido) a las 11.30 horas.

Feliciano lleva 15 años viviendo de alquiler en el mismo piso del número 12 de la calle Murillo, donde han crecido sus dos hijos. Una finca que ha sido comprada por el fondo inmobiliario Norvet y que poco a poco se ha ido quedando huérfana de inquilinos. Los nuevos dueños planean convertirla en un edificio de apartamentos de lujo.

Desde las 11.30 horas, una patrulla de los Mossos d'Esquadra y agentes de la Guàrdia Urbana tenían cerrada la calle al tráfico y las decenas de personas concentradas mostraban pancartas contrarias a los desahucios y cantaban consignas de apoyo a Feliciano. Este bajó de su casa a agradecer el apoyo de los presentes.

Vecinos, algunos que desconocían su problemática hasta que este miércoles han sido testigos de lo que estaba ocurriendo en la calle, se han acercado a él para mostrarle su apoyo y darle fuerzas en su lucha. Al poco ha aparecido un abogado de Norvet que ha estado hablando con los portavoces del Sindicat de Barri del Poble Sec, sin llegar a ningún acuerdo por ambas partes. Luego se ha personado una representante de la misma empresa pero tras ser rodeada por periodistas y miembros de las plataformas ha marchado custodiada por mossos.

El ambiente se iba caldeando, unido a la tardanza de la comitiva judicial, encargada de hacer efectivo el desahucio. "Claro, tardan tanto porque tienen mucho trabajo echando a la gente de sus casas", ha espetado una mujer a la concurrencia, que la ha jaleado. Esta no ha aparecido hasta pasadas las 12.30 horas, no sin antes producirse un pequeño enfrentamiento verbal entre miembros del Sindicat de Barri y cuatro agentes de los Mossos, que querían identificar a uno de sus cabecillas, sin finalmente conseguirlo.

Tras unos minutos de espera, finalmente la comitiva judicial ha desistido de actuar. Se ha podido parar por segunda vez el desahucio de Feliciano.

La causa de este vecino lleva recabando el apoyo de los movimientos antideshaucios desde hace tiempo. El pasado martes, un grupo de vecinos y miembros del Sindicat ocuparon unas obras cercanas al domicilio de Feliciano, también propiedad de Norvet, para protestar contra su expulsión.

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