Caminata submarina
Un pez de manos rojas o Thymichthys politus camina por el lecho marino frente a las costas de la isla de Tasmania, en el sur de Australia. Antonia Copper / EFE

Un grupo de científicos halló una pequeña población de peces que "caminan" por el lecho marino frente a las costas de la isla de Tasmania, en el sur de Australia, según informaron fuentes académicas.

El pez de manos rojas tiene un cuerpo alargado y con protuberancias en forma de verrugas con el que se mueve lentamente por el lecho marino en busca de alimentos como crustáceos y gusanos, según el Ministerio del Ambiente de Australia.

El pez de manos rojas solo se puede encontrar en el sudeste de Tasmania y, hasta la semana pasada, únicamente se había identificado una población de unos 20 a 40 ejemplares en la bahía Frederick Henry, según un comunicado de la Universidad de Tasmania.

El nuevo grupo, que también constaría de entre unos 20 a 40 ejemplares, habita a varios kilómetros en una área reducida cuya ubicación los investigadores decidieron no revelar hasta que se discuta el plan de conservación. El hábitat de esta segunda colonia de pez se reduce a un espacio de 50 por 20 metros debido a que este en lugar de nadar camina por el piso marino.

El hallazgo tuvo lugar la semana pasada durante los trabajos de una encuesta sobre la vida en los arrecifes que realiza el Instituto Marino de Estudios Antárticos de la Universidad de Tasmania, después de que un particular avistara los peces.

"Un gran alivio"

"Descubrir a esta segunda población supone un gran alivio porque duplica el número de ejemplares que creemos que quedan en el planeta", dijo el científico del IMAS, Rick Stuart-Smith. El investigador destacó que el nuevo hábitat es distinto al de la primera población, lo que haría que el pez no sea completamente dependiente de las condiciones locales.

"Hallar una nueva población que es diferente a la existente es emocionante. Supone que existe una piscina genética más grande y que potencialmente podemos encontrar otra población", aseguró la técnica del IMAS Antonia Cooper.

Estos peces rojizos, que miden de 6 a 13,5 centímetros de largo, fueron avistados por primera vez en el siglo XIX cerca de Port Arthur, en Tasmania, uno de los lugares del planeta que aloja especies raras y únicas en peligro.