Según el Ayuntamiento, en el primer caso, los agentes contactaron con los clientes de un taxi que realizaba un servicio llevando activada la tarifa 3, correspondiente a la tarifa fija aeropuerto-ciudad y viceversa, con destino al barrio de Triana. Los clientes, según el Consistorio, manifestaron que el taxista les pidió un precio superior al estipulado, de 22,02 euros, lo que se tradujo en la correspondiente denuncia administrativa.

La segunda denuncia se produjo cuando agentes destinados en el aeropuerto de San Pablo localizaron un vehículo particular que llamaba la atención por la antigüedad, superior a 24 años, y por su mal estado de conservación. Tras inspeccionar el vehículo, los agentes comprobaron que su conductor lo empleaba para el transporte de personas sin título habilitante, y que se había ofrecido a tres turistas colombianos a los que cobraría 25 euros por la ida y la vuelta, por lo que fue denunciado por dicha infracción y el vehículo pasó a quedar inmovilizado.

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