Capitolio de EE UU
El Capitolio, el edificio que alberga las dos cámaras del Congreso de los Estados Unidos (la Cámara de Representantes, en el ala sur, y el Senado, en el ala norte), en Washington DC. SHAWN THEW / EFE

El Congreso de Estados Unidos puso este lunes fin al cierre parcial administrativo que desde hace tres días sufrían las agencias federales, y que había comenzado tras no lograrse un acuerdo presupuestario antes de la medianoche del pasado viernes, coincidiendo con el primer aniversario de Donald Trump en la Casa Blanca.

Con la aprobación de la Cámara de Representantes, después de que antes el Senado diera su consentimiento, la propuesta pasó a manos del presidente Trump, quien con su rúbrica hizo efectiva la reapertura de las agencias gubernamentales.

Los legisladores de ambas cámaras votaron a favor de reabrir las agencias y extender los fondos hasta el 8 de febrero, así como para proporcionar financiación para el Programa de Seguro de Salud para Niños (CHIP, por sus siglas en ingles) durante seis años.

El cierre parcial de la Administración entró en vigor en la medianoche del viernes, después de que la mayoría de los senadores demócratas y un puñado de republicanos bloquearan un proyecto de ley de gastos temporales aprobado por la Cámara de Representantes que habría durado hasta el 16 de febrero.

La crisis de los 'dreamers'

Quienes se opusieron entonces pedían vincular su apoyo a que Trump y los republicanos accedieran a regularizar a los jóvenes indocumentados conocidos como "soñadores" (dreamers), después de que el mandatario pusiera fin al programa DACA, con el que el expresidente Barack Obama protegió a esos inmigrantes de la deportación.

Trump puso el 5 de marzo como fecha de expiración del programa, e instó al Congreso a buscar antes de entonces una solución definitiva. Sin embargo, la semana pasada las negociaciones bipartidistas sobre el acuerdo migratorio saltaron por los aires tras las presiones del ala ultraconservadora del Partido Republicano, pese a que el proyecto redactado por los seis senadores negociadores —tres demócratas y tres republicanos— cumplía los requisitos de la Casa Blanca.

Pese a acceder a poner fin al cierre, los demócratas se han comprometido a no votar a favor de una medida de gasto el próximo 8 de febrero a menos que se llegue a un acuerdo sobre cómo garantizar la protección de los "soñadores", un colectivo de inmigrantes que llegaron a EE UU cuando eran niños.

La cesión de los demócratas en el Senado llegó después de que el líder de la mayoría republicana en la Cámara Alta, Mitch McConnell, prometiera permitir que un proyecto de ley de inmigración se someta a votación el mes próximo.

El líder de la minoría demócrata del Senado, Charles Schumer, dijo que McConnell se ha comprometido a que, si no hay acuerdo de inmigración antes del 8 de febrero, "el Senado procederá inmediatamente a la consideración de la legislación" sobre los "soñadores".

La reacción de Trump

Trump celebró el acuerdo alcanzado en el Senado para reabrir la Administración federal en las próximas horas, pero advirtió de que solo llegará a un pacto sobre inmigración con el Congreso si lo que le proponen los legisladores "es bueno para el país".

"Me alegro de que los demócratas en el Congreso hayan recobrado el sentido y ahora estén dispuestos a financiar nuestro gran Ejército, patrulla fronteriza, servicios de emergencia y seguros médicos para niños vulnerables", dijo Trump en un comunicado leído por su portavoz, Sarah Huckabee Sanders, en conferencia de prensa.

Sobre las negociaciones de las próximas semanas, los republicanos exigen que los demócratas incluyan en el nuevo acuerdo presupuestario fondos para la construcción del muro fronterizo en México, una de las controvertidas promesas electorales de Trump.

Por su parte, los demócratas, además del camino a la ciudadanía para los "soñadores" también exigen que los presupuestos aborden asuntos críticos para ellos, como la crisis de opioides que azota el país, relacionada con el consumo de analgésicos opiáceos.

Hasta que Trump firmó los fondos provisionales, cientos de miles de trabajadores federales estuvieron suspendidos de empleo y sueldo.

Sin embargo, la corta duración del cierre, así como el hecho de que la mayor parte ocurrió durante un fin de semana, significa que sus efectos serán relativamente mínimos en comparación con el cierre de 16 días que tuvo lugar en 2013.