Imagen de los dos investigadores
Imagen de los dos investigadores UMU

Según el artículo, publicado en la revista digital de geografía y ciencias sociales 'Scripta Nova', España tiene un modelo de producción de biocarburantes basado en la importación de la mayor parte de la materia prima con que se elaboran, y por tanto en una situación muy parecida a lo que sucede con los productos derivados del petróleo. Por lo que la dependencia de un reducido número de países y de los mercados de materias primas supone un factor limitador.

El sector de los biocombustibles se implanta y desarrolla en España como consecuencia de la política energética de la Unión Europea, que considera que la utilización de los mismos u otros combustibles renovables como sustitutivos del gasóleo o la gasolina reduce las emisiones de gases a la atmósfera y permite conseguir tres objetivos fundamentales: el cumplimiento de los compromisos asumidos en materia de cambio climático, la seguridad de abastecimiento en condiciones ecológicamente racionales y la promoción de las fuentes de energía renovables.

"El biocarburante es un sector que debería potenciarse más, ya que las energías renovables son el futuro. Pero existe una fuerte competencia de otros países", corrobora Ramón García Marín, profesor de Geografía en la UMU e investigador del grupo.

Según los datos expuestos en la investigación, para acabar con la competencia desleal que suponen las importaciones masivas de biodiésel, a comienzos de 2014 el Gobierno de España establece las plantas de producción de biodiésel autorizadas, con cantidad asignada para el cómputo de los objetivos obligatorios de biocarburantes, y que incluye 23 industrias españolas y 14 de otros países de la Unión Europea.

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