Petrolero 'Sanchi'
El humo y las llamas se elevan desde el petrolero iraní 'Sanchi' tras su colisión con el mercante CF Crystal, de bandera hongkonesa. Ministerio de Transportes chino / EFE

Las manchas del derrame causado por el petrolero iraní Sanchi, hundido en las aguas del mar Oriental de China, cubren ya una superficie de 332 kilómetros cuadrados, mientras el Gobierno chino continúa sin dar datos claros sobre el impacto ambiental de la tragedia.

Según los últimos datos de la Administración Nacional de Océanos publicados este domingo, las imágenes de satélite muestran tres manchas de petróleo.

En los últimos días el tamaño de las manchas ha variado mucho. El viernes era de 260 kilómetros cuadrados, el sábado se redujo a 199 y este lunes ha vuelto a subir, aunque continúa sin conocerse la verdadera magnitud de la catástrofe.

En una de sus pocas comunicaciones al respecto, en una rueda de prensa celebrada el pasado viernes, las autoridades chinas de Salvamento Marítimo indicaron que estudiaban la posibilidad de reflotar el Sanchi para frenar el derrame de combustible en la zona de su hundimiento.

El Ejecutivo no ha vuelto a hacer referencia a esa posibilidad y se presupone que el petrolero, de 274 metros de eslora y hundido a unos 115 metros de profundidad, continúa soltando crudo al mar. Según los expertos, le podían quedar unas 1.000 toneladas en el momento del hundimiento.

El buque se hundió el pasado día 14 a unos 530 kilómetros al sureste de Shanghái, tras una gran explosión y después de arder durante ocho días y estar a la deriva, a raíz de colisionar el 6 de enero en alta mar con el mercante hongkonés CF Crystal.

En el barco viajaban 32 tripulantes que no pudieron ser rescatados con vida y de los cuales solo se encontraron tres cadáveres.

Cuando ocurrió el accidente, el Sanchi llevaba unas 136.000 toneladas de condensado de petróleo, un producto muy volátil e inflamable, pero que también se evapora y arde con facilidad.

El fuel del combustible —que posiblemente es lo que se está derramando ahora— es mucho más contaminante para las aguas y la fauna marina.

Las organizaciones medioambientales temen que esta sea una de las catástrofes ambientales más graves de los últimos años, ya que el mar Oriental de China es uno de los espacios marinos más ricos y productivos que existen en el planeta.