Se trata de cursos más cortos que los destinados a personas en paro, dado que los trabajadores ocupados tienen más dificultad para participar en acciones formativas y su disponibilidad horaria es más limitada. Su duración oscila entre las 6 y las 270 horas, si bien este límite puede sobrepasarse si conduce a la obtención de un certificado de profesionalidad.

Los cursos son de cuatro tipos: las acciones formativas intersectoriales, es decir, transversales y válidas para cualquier sector de actividad; los cursos transversales específicamente dirigidos a trabajadores de la economía social; los cursos transversales adaptados al tipo de formación que precisan los trabajadores autónomos, y finalmente los cursos para trabajadores de sectores concretos. En este último caso, los contenidos se adaptan de manera más detallada a cada actividad profesional.

Los planes de formación transversales son especialmente útiles para facilitar la movilidad del trabajador de un sector a otro. En este ámbito se encuentran, por ejemplo, los cursos de idiomas, los de confección y publicación de páginas web, los de actividades de gestión administrativa o los de grabación de datos.

En cuanto a las acciones formativas para sectores concretos, estas abordan contenidos más específicos, y algunos ejemplos son los cursos para la obtención del carné de uso de productos fitosanitarios, los de manipulador de alimentos, los de manejo de carretillas elevadoras o los de agricultura ecológica.

Otro de los propósitos de los cursos para sectores concretos es cubrir las necesidades formativas dentro de parcelas económicas que serán motor de crecimiento y de creación de nuevos puestos de trabajo en los próximos años. Además, se pone el foco en los sectores en reconversión, con ofertas de formación que buscan la recualificación de sus trabajadores.

MEJORA DE LA CAPACITACIÓN

El objetivo de la formación para ocupados es que los trabajadores mejoren su capacitación para el desempeño cualificado de su profesión, lo que les permite incrementar sus opciones de permanecer en sus puestos de trabajo y de optar a otros de más nivel. Además, se busca una creciente adaptación de estos trabajadores a los requerimientos de productividad y competitividad del actual mercado laboral.

El consejero de Empleo, Universidades y Empresa, Juan Hernández, subrayó que "nuestra prioridad es incrementar las opciones de los desempleados de regresar al mercado laboral, pero la formación es indispensable también para la población activa que está trabajando actualmente. Queremos que nuestra población activa sea cada vez más capaz, más cualificada y más preparada para desempeñar un puesto de trabajo con la máxima solvencia".

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