En tan sólo tres meses, el IMUS ha tenido el placer de recibir a dos de los matemáticos galardonados con la Medalla Fields, pues en octubre fue el francés Pierre-Louis Lion quien visitó el centro por su décimo aniversario.

Fefferman ingresó en la universidad a los 14 años y con solo 20 años se doctoró en Matemáticas en Princeton, lo que le valió el apodo de niño prodigio. Sus campos de estudios son tan variados como sus galardones y abarcan casi todas las ramas del análisis matemático. Tiene investigaciones tanto en variable compleja, física matemática o dinámica de fluidos como en análisis armónico, siendo este último campo el que le otorgó su más prestigioso premio.

Una de las principales preocupaciones de Charles Fefferman es la formación de singularidades en mecánica de fluidos. Hay ecuaciones que traducen fenómenos físicos a las matemáticas, como por ejemplo la ecuación del calor, que permite conocer con una alta predicción cómo se distribuye el calor a nivel lineal. Sin embargo, existen ecuaciones que aún no se han terminado de entender, pues no se sabe si en ellas ocurre la formación de singularidades, lo cual impide hacer predicciones precisas de la naturaleza: aún no se puede comprender con exactitud cómo se comporta un tornado, cuándo se forma un tsunami o el resto de fenómenos meteorológicos violentos.

Tratar de entender estas singularidades en las ecuaciones básicas de fluidos es uno de los grandes retos de las matemáticas y Francisco Gancedo, profesor titular de la Facultad de Matemáticas dentro del Departamento de Análisis Matemático, ha estudiado este fenómeno junto con Fefferman. Sus trabajos se reflejan en las nueve publicaciones científicas que han escrito en colaboración.

Una de sus investigaciones conjuntas más destacadas fue el estudio de las singularidades que presentan las ecuaciones que modelan las olas del mar (ecuación de Euler). Recientemente, han descubierto que las ecuaciones de onda viscosa (ecuación de Navier-Stoker) también presentan singularidades y el trabajo está a punto de ser publicado.

A pesar de que la utilidad de la de investigación básica no siempre es entendida por la sociedad, esta ciencia es necesaria por hacer descubrimientos que repercuten directamente en el resto de campos de las matemáticas y, a su vez, en la mejora de procesos aplicados. Por ejemplo, gracias a investigaciones en fluidos se han mejorado técnicas para la prospección del subsuelo y obtención del petróleo, tras conocer cómo se comporta un fluido en el medio poroso.

Desentrañar estos misterios de las matemáticas puede tener una importante influencia en el futuro, pues no sólo el mar, sino también la atmósfera, se rige por la dinámica de fluidos. Entender estas ecuaciones puede conducir a una predicción más exacta de las condiciones meteorológicas y a una mejora en el diseño y funcionamiento de aviones y coches, además de servir de herramienta para otros problemas en el campo de las ciencias.

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