Tras la aprobación inicial el pasado noviembre del plan, cuya fase de información pública finalizó este pasado miércoles, estos colectivos han querido posicionarse frente a un documento que dicen "no reconocer como suyo", puesto que, a pesar de pretender dar respuesta a uno de los puntos principales del Pacto por la Vega, se han descartado sus aportaciones "de mayor calado".

Así, y aunque reconocen "algunas virtudes en materia de protección", creen que este plan tal y como está concebido "puede tener muy poco recorrido" y que en algunos casos podría "ser incluso más perjudicial que beneficioso porque consolida el modelo urbanístico del POTAUG y trasmite una visión de la Vega más cercana a un parque de uso público".

Además de registrar como alegaciones todas las propuestas que han ido haciendo durante los dos años de desarrollo y redacción de este documento, los colectivos resumen en este manifiesto tres consideraciones que consideran "esenciales y básicas" para la protección de la Vega.

Por una parte, la necesidad de abrir un proceso de revisión, actualización y renovación completa del Potaug que asegure un desarrollo ambiental, social y económicamente sostenible del área metropolitana y la comarca de la Vega.

Agregan que este instrumento de ordenación urbanística es "manifiestamente insuficiente para abordar con garantía de éxito los problemas" de este entorno y eso "hace imposible cumplir con los objetivos del Pacto por la Vega firmado en febrero de 2015".

Abogan por tanto por "aprovechar todo lo trabajado para el plan como punto de partida para un proceso participativo destinado a la actualización del Potaug y a la elaboración del este plan estratégico" que trate en profundidad todos los aspectos de la Vega para que se garantice "una actividad agraria moderna, competitiva y sostenible dando el protagonismo a los agricultores y recuperando el nicho de empleo y riqueza que siempre tuvo y nunca debió perder".

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