Según han informado desde el Govern, durante 30 días se podrán hacer alegaciones al texto, "pionero" en la comunidad autónoma y que establece unos objetivos, y las herramientas para alcanzarlos, en la línea de lo que marca la Unión Europea, como "es la reducción de un 10% de los residuos generados con vistas al 2020 y de un 20% con vistas al 2030".

Para acabar con una problemática que causa estragos ambientales, como es el abandono de residuos en el medio natural, la normativa establece una serie de acciones que implican a toda la sociedad. Así, las bolsas de plástico de un solo uso tendrán que desaparecer de los comercios en el 2019, aunque se prevén algunas excepciones, señalan desde el Govern.

Un año después, en el 2020, las vajillas de plástico de usar y tirar tendrán que sustituirse por las compostables y se deberá evitar la venta de productos que contengan microplásticos o nanoplásticos y las versiones no recargables de mecheros, maquinillas de afeitar, cartuchos y tóneres de impresora y fotocopiadora.

En el mismo horizonte de 2020, las cápsulas de café de un solo uso fabricadas con materiales no fácilmente reciclables tendrán que dejar paso a las compostables, y solo se podrán comercializar las pajitas para bebidas, los bastoncillos de las orejas y los bastoncillos para caramelos fabricados con materiales compostables.

También se incluyen otras medidas relacionadas con la racionalización en el uso de los envases, la prohibición de venta de botellas de un solo uso en las instituciones públicas, entre otras.

El Anteproyecto de ley prevé, en caso de que no se alcancen los objetivos marcados para el año 2020, el establecimiento de un canon para grabar la disposición del rechazo de los residuos.

La ley de residuos y suelos contaminados de las Illes Balears se estructura en nueve títulos, seis disposiciones adicionales, siete disposiciones transitorias, una disposición derogatoria y tres disposiciones finales.

En total, contiene ochenta artículos y siete anexos. A la hora de redactar el Anteproyecto de ley, ha tenido una gran importancia el proceso participativo, durante el cual se han recibido más de 800 aportaciones.

Se han realizado 34 entrevistas a profesionales, públicos y privados, de las diferentes islas, dedicados a la gestión de residuos, y se han mantenido reuniones sectoriales y con los consells insulars, además de llevarse a cabo seis talleres en todas las islas en los que han participado 135 personas a partir de un primer borrador de la normativa.