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El Reglamento General de Circulación indica que no se puede fumar, utilizar el teléfono móvil o tener el motor, la radio y luces encendidas mientras repostamos. EUROPA PRESS

Si eres conductor y tienes coche es casi seguro que sabes cómo realizar el repostaje de tu vehículo. Tanto la gasolina como el gasoil son combustibles inflamables y, por tanto, requieren una serie de normas de seguridad para su correcta manipulación. En las estaciones de servicio hay carteles visibles al lado de los surtidores que te recuerdan que no se puede fumar, utilizar el teléfono móvil o tener el motor, la radio y luces encendidas mientras repostamos. Son normas del Reglamento General de Circulación que hay que cumplir.

¿Sabes realmente las consecuencias de incumplir estas normas? Aunque hay muchas verdades sobre los peligros de realizar un mal repostaje, también hay mitos alimentados por el cine. ¿Quién no ha visto alguna escena en la que se arroja una colilla a una lata de combustible y empieza a arder e incluso provoca una explosión? Esto es un escenario posible, aunque por suerte no es habitual.

Cuidado con la electricidad estática y el fuego

La gasolina y el gasoil sí pueden arder - la temperatura de una colilla no es suficiente- pero es casi improbable que ocasionen una explosión –menos riesgo aún con el gasoil por su mayor masa molecular, densidad y menor volatilidad-. Para que realmente haya explosión la concentración de gases debe ser muy grande, los expertos también dicen que es más fácil hacer explotar un depósito vacío –genera más vapor inflamable- que uno lleno de líquido. La recomendación es rellenar el depósito antes de que baje de la mitad para que haya menos evaporación.

Sí ha habido casos de algún accidente por deflagración producido por la electricidad estática cuando entra en contacto con el vapor que sale del combustible. En una gasolinera se puede producir este tipo de electricidad cuando tocamos superficies como la tapicería del coche. ¿Cómo evitarlo? Antes de coger la manguera -si lo haces no lo hagas por la parte metálica- toca alguna parte metálica del coche. También te ayudará no entrar ni salir del vehículo mientras se está repostando y evitar utilizar prendas de fibras artificiales.

Cuando llegue la hora de visitar la gasolinera, recuerda reducir la velocidad, apagar el motor, las luces y la radio y tocar una parte metálica del coche.

El móvil provoca distracciones en el repostaje

Las normas de seguridad de las estaciones de servicio también nos recuerdan que está prohibido utilizar el teléfono móvil. No tanto porque pueda ocasionar una chispa si repostas y al mismo tiempo estás hablando o mandando mensajes –el calor que desprende es mínimo-, sino porque provoca distracciones. Y a la hora de llenar el depósito de combustible de nuestro coche mejor hacerlo con total concentración en dicha tarea.

Desde el Ministerio de Industria nos dan estos consejos:

  • Apaga el motor, la radio y todas las luces. No fumes ni enciendas cerillas o mecheros. Pon el freno de mano. Apaga los teléfonos móviles.
  • No vuelvas a entrar en el vehículo hasta que termines de repostar ycoloques la manguera en su sitio.
  • De otra forma, aunque es poco probable, podrían generarse chispas de electricidad estática. Ningún pasajero debe salir del vehículo mientras se reposta. Sólo antes o después del repostaje.
  • Deja espacio en el depósito para una eventual expansión del combustible.
  • No sólo no hay que llenarlo hasta el borde por peligro de derrame, sino que hay que dejar sin llenar al menos un 5% del volumen. Si a pesar de todo se derrama combustible en el suelo, no arranques y avisa a un empleado de la estación de servicio para que recoja y neutralice el combustible.
  • Una vez realizado el repostaje, coloca correctamente la manguera en su sitio y asegúrate que cierras correctamente el tapón del depósito del vehículo.

Por tu seguridad, también es importante que no dejes las llaves puestas en el contacto ni el coche abierto mientras realizas el repostaje y vas a pagar. Siempre puede haber gente esperando un descuido para llevarse lo que no es suyo.

Y recuerda que, aunque muchos de estos accidentes son poco probables, sí que existen y, en caso de imprudencias, puedes ser tú quien los ocasione o los padezca.

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