Margaret Atwood
La escritora canadiense Margaret Atwood LARRY D. MOORE/ WIKIPEDIA

La polémica, sin mucho menos ella quererlo (la han acusado de 'mala feminista'), escritora Margaret Atwood, eterna candidata al Nobel, ha sido capaz de coger uno de los intocables de la literatura universal y surfear con él y volver a la orilla sana, salva, indemne y victoriosa en un proyecto que buscar recrear las obras de Shakespeare y en el que también están firmas como Jo Nesbo, Anne Tyler y Tracy Chevalier.

En las letras, la candiense siempre gana la batalla, acaso por ello sea capaz de reinventar una obra como La tempestad de Shakespeaere (representada por primera vez en 1611) y lograr una novela/obra brillante, puede incluso que la mejor de sus creaciones.

Con un profesor como protagonista, que en el pasado fue un dramaturgo de éxito, plantea Atwood uno de los grandes temas de la literatura: la venganza.

¿Qué le queda a este hombre cuando la devastación no ha dejado hueco casi ni para respirar?No es un Conde de Montecristo de la actualidad, ya que la acción de esta novela transcurre en 2013, pero en ocasiones hay ciertos aires que soplan cerca y gusta que los grandes se toquen.

El asunto es el siguiente: Félix es un dramaturgo de éxito al que van a robarle todo. Primero dos hombres lo traicionarán para quitarle el puesto, ese al que ha llegado con talento y trabajo; y después la vida se ensañará con su familia, lo único que le queda, y llega la doble tragedia: primero muere su mujer en el parto de su única hija y después muere la niña, a los tres años, a causa de una meningitis.

¿Qué le queda a este hombre cuando la devastación no ha dejado hueco casi ni para respirar? Es más: ¿cómo se vive cuando no hay sentido? La rabia, la ira pueden ser motores, pero sobre todo está uno de los mayores de las letras, sobre todo del teatro, y no solo del de Shakespeare, también es parte de cada edificio de Lope o Calderón: La venganza.

Y ahí es donde la autora da una lección de escritura tal que muchos ansiarían que solo ella fuera quien reescribiera todo Shakespeare.

Puede que la autora nacida en Ottawa en 1939 y que ya cuenta con los galardones más importantes, entre ellos, el Príncipe de Asturias de Las Letras y el Booker Prize, logre esta vez salir de la lista de eternos nombres que suenan antes del Nobel, para al fin, ser la que lo gana.

Poco más puede hacer ya, aunque con una pluma como la suya siempre hay sorpresa y esperanza, para convencer a los señores suecos de que merece el galardón: ha escrito más de treinta volúmenes de poesía, numerosas colecciones de cuentos (entre ellas, los volúmenes Érase una vez y Un día es un día) y quince novelas, entre las que sobresalen El cuento de la criada (1983), La novia ladrona (1994), Alias Grace (1996), El asesino ciego (2000) y Nada se acaba (1979). Ensayos también: suya es la colección La maldición de Eva (2006).