Nueva sede de la UNIR en Logroño
Nueva sede de la UNIR en Logroño UNIR

"yo soy incapaz de" (añádase por ejemplo 'dejar de fumar', 'adelgazar', 'aprender un idioma', apagar el móvil) que "carece de base científica".

"No es una cuestión de personalidad; todos podemos cambiar. Nos podrá costar más o menos, pero lo podemos lograr si somos conscientes de los procesos psicológicos que conducen al éxito o al fracaso", ha indicado. De acuerdo a Sara Barbeito "hay que aprender de la experiencia de fracasos pasados, analizando bien el porqué de las derrotas". Así aprenderemos de nuestros procesos y podremos modificarlos.

La mente humana es poderosa, pero tiene sus reglas y modos de proceder. Para cumplir los propósitos que nos hemos marcado en Año Nuevo, o para cambiar o adquirir hábitos arraigados, la doctora Barbeito recomienda seguir siete consejos.

REALISMO

El primero de ellos es el de sé racional y se realista. La emotividad se dispara a finales de año. Es una época de alegría, vacaciones, relax. Para que nuestros propósitos se cumplan, primero debemos estar completamente seguros de que no son ensoñaciones, o que no están motivados por el júbilo del momento.

Hay determinados propósitos que, aunque nos parezcan deseables, son poco útiles, están totalmente desproporcionados o son incompatibles con nuestra vida cotidiana. A veces basta pensar por qué no hemos logrado cumplir dichos propósitos en ocasiones anteriores para entender por qué no se han realizado. Podemos plantearnos metas difíciles, pero no basadas únicamente en emociones intensas.

El segundo, analiza tu porqué. En este punto, indica Psicología se estudian dos tipos de motivaciones: intrínsecas y extrínsecas. Las primeras provienen del deseo personal de modificar algo, de mejorar la propia autoestima. Las extrínsecas aparecen cuando recibimos una recompensa externa por cumplir los objetivos: un título académico, una gratificación económica, una aprobación de personas importante para nosotros (padres, parejas, amigos).

Ambas motivaciones pueden ser buenas para animarnos a lograr un objetivo, pero está comprobado que resulta más fácil cambiar cuando nos autoimponemos ese cambio que cuando la motivación procede de fuera."Hay que aprender de la experiencia de fracasos pasados, analizando bien el porqué de las derrotas", asegura la experta Sara Barbeito

Otro consejo es el de selecciona. A todos nos gustaría superarnos en muchas cosas. Pero hay un refrán castellano tan válido en la Física como en la Psicología: "Quien mucho abarca poco aprieta". Cuanto más ambicioso resulta un propósito, más conviene que no lo mezclemos con otros. Dejar de fumar, aprender un idioma nuevo o pasar más tiempo con mis amigos son objetivos loables, pero difícilmente alcanzables todos a la vez; desde luego, más difícil que uno por uno. Parafraseando otro refrán castellano: "Selecciona y vencerás". Por tanto, centrarse y seleccionar uno o dos objetivos nos acercarán al éxito.

Barbeito también aconseja que "te des tiempo".

Adquirir una virtud o modificar un hábito erróneo es un proceso largo, en donde hay altibajos. Tan importante como ser constante es la capacidad de sobreponerse a las caídas y recomenzar. El desánimo o el sentimiento de culpa por no haber cumplido un propósito no debe apartarnos del objetivo, especialmente al inicio.

De acuerdo a un estudio de la Universidad de Londres, incorporar hábitos a la vida cotidiana cuesta una media de 66 días. Al igual que una semilla no germina al día de plantarse, tampoco los éxitos personales se logran de un día para otro. Uno debe prever el tiempo razonable que le tomará, y ser consciente que el camino hacia el éxito suele estar jalonado de pequeños o grandes fracasos que han sido superados.

Apóyate en hábitos que ya tienes, es el quinto consejo. El ser humano es un animal de costumbres, que tiende a lo conocido, a mantener su zona de confort. Introducir un hábito nuevo (por ejemplo, leer un libro en inglés después de comer), sobre todo cuando choca con un hábito ya asentado a esa hora (por ejemplo, leer el periódico) no resulta fácil.

Para facilitar las cosas, los psicólogos recomiendan vincular el propósito que queremos conseguir con la costumbre que ya tenemos (por ejemplo, leer un periódico en inglés después de comer).

La psicologa también pide que se desmenuce el objetivo. Para ir avanzando en lo que queremos lograr, debemos desglosar nuestros propósitos en acciones concretas para ser realizadas en momentos establecidos con antelación. Si me ha propuesto 'hablar más con mi pareja', debo fijar qué día y qué hora es la más adecuada para hacer exclusivamente eso: hablar con ella. De lo contrario, ese 'hablar más' no pasará de ser un buen deseo.

De igual modo, si mi propósito es adelgazar, debo explicitar en qué momento voy a ir al gimnasio, fijar la lista de alimentos que debo tomar, en qué cantidad, etc. Otro aspecto que ayudará a conseguirlo es premiar cada aproximación que hagamos, cada meta que hemos desmenuzado, para así mantener los niveles motivacionales intactos.

Finalmente, recomienda que se evalúen - pero sin fustigarte- . Un objetivo debe acompañarse con una directriz y pautas de acción para llegar a él. Dedicar un minuto en algún momento del día fijo a pensar cómo va nuestro propósito es de gran ayuda para cumplirlo; y si se anota el resultado, mejor.

Además de servirnos como recordatorio, nos permite visualizar los avances. Con todo, y recordando lo que se dijo en el punto 4, no hay que obsesionarse con ver avances, sobre todo en los primeros meses. Cuando se falla, no hay que lamentarse, sino identificar las causas que nos han llevado a cometer ese fallo.

Concluye la profesora Barbeito que "siguiendo estas pautas, y si contamos con un adecuado sistema de apoyo en nuestro entorno cercano (familia, amigos) que nos facilite la consecución de nuestros objetivos y no los boicotee, estaremos un paso más cerca de haber logrado a final año lo que nos propusimos al principio".

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