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Imagen de la Bolsa de Madrid, el día despúes de las elecciones municipales y autonómicas. EFE

El año nuevo viene cargado de importantes novedades para la industria financiera. Pero, sin duda, la más importante es la entrada en vigor de Mifid II (Markets in Financial Instruments Directive), una normativa europea que se fundamenta en dos pilares: la transparencia y la protección de los inversores.

Se trata de una regulación ardua que afecta a todos los participantes del sector. Las dificultades de adaptación retrasaron hasta enero de 2018 —inicialmente la fecha prevista era enero de 2017— su puesta en marcha. Pero a pesar de que la UE decidió ampliar el plazo, no todos los países han podido finalizar el trabajo. Es el caso de España, donde la transposición se ha hecho parcialmente, aunque el Gobierno confía en completarla en el primer trimestre.

El Ejecutivo aprobó el Real Decreto en el último Consejo de Ministros de 2017 para "homologar el funcionamiento del mercado español a los estándares internacionales". También se introdujeron nuevos requisitos en materia de gobierno corporativo y las sanciones por incumplimiento de la normativa, que se elevan a un máximo de cinco millones o el 10% del volumen de negocio anual en caso de que sea muy grave. A continuación te resumimos los cambios que notarás con esta ley.

  • Producto

Diferenciar entre venta y asesoramiento: Banco Mediolanum detalla en un documento que el cliente que acuda al banco sabrá si la entidad está "vendiendo" un producto o "asesorando" sobre el mismo. "El banco deberá declarar si comercializa -es decir ofrece un abanico de productos para que la persona escoja- o asesora, y si es así, deberá realizar propuestas personalizadas de productos según la situación financiera, las necesidades y objetivos del ahorrador", explica.

De forma paralela, el sujeto podrá recibir un asesoramiento independiente o no. En este último caso se deberá informar sobre qué comisiones se aplican y quién las recibe. "Si el modelo escogido por la entidad es el de asesoramiento, habrá que firmar un contrato específico para ello", asegura Vittorio Colussi, consejero delegado de Mediolanum.

  • Expertos

Necesidad de una certificación específica: el asesoramiento financiero a un cliente deberá correr a cargo de un experto con titulación especializada en economía y finanzas que muestre su nivel de formación en dichas materias. Además, será indispensable acreditar un mínimo de seis meses de experiencia previa antes de desarrollar su actividad.

  • Cliente

La oferta será acorde al perfil: la entidad tendrá la obligación de definir el perfil de riesgo del ahorrador o inversor y solo podrá ofrecer productos acordes al mismo y a sus necesidades. "Por definición, los profesionales de una entidad de calidad tienen un alto grado de especialización, no se trata de meros comerciales que sólo venden productos", aseguran desde Mediolanum.

  • Costes

Equilibrio entre gasto y beneficio: la entidad tendrá la obligación de justificar la calidad del producto que el cliente va a contratar. Para ello, deberá realizar un análisis previo sobre el coste y el beneficio previsto, para asegurar que merece la pena realizar la inversión. Además, tiene que informar sobre todos los gastos que requerirá la gestión.

  • Contrato

Reconocimiento de derechos y obligaciones: tiene que quedar constancia sobre papel y ratificado con firma de los derechos y obligaciones de las partes, a excepción del asesoramiento, donde bastará con la constancia de la recomendación personalizada.

  • Órdenes

Mejor ejecución al mejor precio: los intermediarios deberán identificar los centros de negociación donde van a ejecutar las órdenes teniendo en cuenta el precio, la rapidez, la liquidez, el volumen, y la probabilidad de llevarlas a efecto y liquidarlas.

¿Qué es Mifid II? ¿Cuál es su objetivo?

Mifid responde a las siglas de Markets in Financial Instruments Directive, que traducido al español significa Directiva sobre mercados de instrumentos financieros. En definitiva, se trata de una regulación que afecta a lo que tiene que ver con la industria financiera, y que se aplica en todos los países de la UE.

Mifid se creó en 2007 para introducir un régimen regulatorio común en Europa; ahora se ha realizado una revisión de dicha Directiva.

Mifid se creó en 2007 para introducir un régimen regulatorio común en Europa

La Directiva surgió con el objetivo de dar respuesta normativa y seguridad a todos los procesos de cambio que se estaban, y se están, produciendo en la industria financiera. Por tanto, es evidente que las modificaciones introducidas afectan a todos los actores; desde las entidades hasta el cliente. De hecho, el inversor/ahorrador será el principal beneficiado.

La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) resume los objetivos principales del marco regulatorio: perseguir que la negociación organizada se desarrolle en plataformas reguladas; introducir reglas sobre negociación algorítmica y de alta frecuencia (órdenes automáticas); mejorar la transparencia y supervisión de los mercados, incluidos los de derivados, y reforzar la protección del inversor, así como las condiciones de competencia en la regulación y liquidación de los instrumentos financieros.

Explosión de certificaciones

La Asociación Europea de Asesoramiento Financiero (EFPA por sus siglas en inglés) cerró 2017 con más de 25.000 asesores certificados, lo que supuso un incremento del 85% sobre 2016. El motivo de este fuerte incremento se debe a la entrada en vigor de Mifid II desde enero de este año, que requiere una formación acreditada para quienes presten servicios de asesoramiento a los clientes.