Margaret Atwood
La escritora canadiense Margaret Atwood LARRY D. MOORE/ WIKIPEDIA

Margaret Atwood, que acaba de publicar en español La semilla de la bruja (Lumen), ha titulado un artículo que ha publicado en The Globe como ¿Soy una mala feminista? Con un tono absolutamente irónico la escritora, defensora de los derechos humanos, de la mujer, de la libertad de expresión, narra las veces que desde 1972 ha sido acusada de mala feminista.

En el texto dice la autora de El cuento de la criada que su defensa es de los seres humanos y que las mujeres por ser mujeres no son ángeles y pueden tener comportamientos terribles como muchos seres humanos.

Defiende además que no se debe caer en un trato infantil a la mujer, ya que entonces la mujer no podría actuar como una adulta. Y señala el daño que hace que mujeres critiquen a mujeres, y que esa es una de las grandes barreras para que se avance. Al machismo, en resumen, le viene muy bien que las mujeres se lleven mal.

Señala Atwood el daño que hace que mujeres critiquen a mujeres: es una de las grandes barreras ¿De dónde nace este artículo de defensa? ¿Por qué la acusan de 'mala feminista'?  En 2016, firmó una carta abierta en la que pedía una investigación independiente para el caso de Steven Galloway.

Galloway dirigía el programa de escritura creativa de la University of British Columbia (Vancouver) y fue despedido tras ser acusado por parte de diversas alumnas de acoso sexual.

Un grupo de escritores canadienses firmaron en noviembre de 2016 una carta abierta, escrita por Joseph Boyden, en la que se criticaba el secretismo con el que la Universidad había actuado, ya que las acusaciones contra Galloway no se hicieron públicas y él tuvo que firmar un acuerdo de confidencialidad. Según Atwood, esto causó que el público lo tratara como un hombre violento antes de conocerse los detalles del caso. Incluso después de que un juez lo declarara inocente, la Universidad siguió adelante con el despido y la gente continuó tratándolo como si fuera culpable.

Pese a que esto sucedía en junio de 2016, la polémica ha vuelto en los últimos meses, con el movimiento #metoo. La tensión se ha hecho mucho mayor después de que el viernes se conociera que más de 10 escritores —entre los que se encontraban Madeleine Thien, Rawi Hage y Lisa Moore— habían borrado su firma de la carta.